Marset
Foto: Archivo RRSS

El caso Marset profundiza la tensión Lara-Gobierno de Paz

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Lo esencial: El vicepresidente Edman Lara afirmó entre la noche del martes y madrugada del miércoles que el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset podría estar en un condominio del Urubó, denunciando la falta de respuesta operativa del Gobierno y exponiendo la crisis de coordinación entre él y el gabinete del presidente Rodrigo Paz Pereira.

Por qué importa: El caso Marset se ha transformado en el símbolo de una fractura política en la cúpula del Estado boliviano, donde la información de seguridad se cruza con disputas de poder y cálculos de gobernabilidad, mientras países como Paraguay insisten públicamente en la necesidad de mayor cooperación para capturar al narcotraficante.

Estado actual: La relación entre Paz y Lara, que comenzó como una alianza electoral orientada a capitalizar el voto antipolítica y el discurso anticorrupción, se ha transformado en una convivencia cada vez más conflictiva desde su posesión en noviembre de 2025.

  • El Vicepresidente ha asumido un rol de fiscalizador interno, cuestionando reiteradamente a las autoridades de seguridad pública.
  • No se registraron operativos públicos ni pronunciamientos oficiales tras las declaraciones de Lara.
  • El Ministerio de Gobierno y el Comando General de la Policía mantienen silencio oficial pese a la gravedad de las afirmaciones.

Los hechos: Lara afirmó contar con información proveniente de policías activos que ubicaría a Marset en la exclusiva zona del Urubó en Santa Cruz, sugiriendo la existencia de protección policial.

  • No presentó pruebas documentales ni formalizó denuncia ante el Ministerio Público.
  • El señalamiento reavivó recuerdos del fallido operativo de 2023, cuando el narcotraficante escapó horas antes de ser capturado.
  • El Urubó, caracterizado por condominios cerrados y seguridad privada, ha sido históricamente señalado como espacio complejo para la acción policial.

Entre líneas: La falta de respuesta del Gobierno alimenta interpretaciones encontradas sobre las motivaciones y consecuencias de esta crisis interna.

  • El entorno de Paz considera que las declaraciones de Lara carecen de sustento técnico y responden a una lógica de presión mediática que podría entorpecer investigaciones.
  • Autoridades paraguayas han señalado que el paradero de Marset es un “secreto a voces”, aumentando la presión sobre Bolivia

El contexto económico: La confrontación se produce en un momento de fragilidad económica, con el Gobierno concentrado en asegurar financiamiento externo, estabilizar las reservas y sostener programas sociales, mientras Lara insiste en colocar la seguridad y el narcotráfico en el centro del debate público.

Los puntos de tensión: El deterioro se refleja en múltiples áreas.

  • Seguridad interna: Denuncias y ausencia de pronunciamientos oficiales.
  • Caso Marset: Sin confirmación de operativos tras las declaraciones de Lara.
  • Relación Vicepresidente-Gabinete: Deterioro sostenido y sin canales visibles de coordinación.
  • Presión internacional: Reclamos de cooperación desde Paraguay y Brasil.

Qué sigue: Mientras no existe una respuesta institucional —ya sea mediante un operativo, una investigación formal o una explicación oficial—, la tensión entre el Vicepresidente y el Gobierno sigue escalando.

Lara se ha convertido en opositor interno que interpela, sin presentar pruebas, a la Policía, al Ministerio de Gobierno, a otros ministros como Oscar Mario Justiniano y, por extensión, al propio Presidente.

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