La ley que restituye a uniformados de 2019 también obliga a demandar a quienes los sancionaron
Lo esencial: La Cámara de Diputados aprobó el miércoles, con más de dos tercios de votos, un proyecto de ley que permite revisar las bajas y sanciones disciplinarias aplicadas a policías y militares tras la crisis política de 2019, y devolverles el cargo cuando se compruebe que sus procesos tuvieron irregularidades.
Por qué importa: La norma mueve plata pública y responsabilidades a la vez. Reconoce sueldos devengados de hasta siete años, ascensos no percibidos y aportes a la seguridad social, y abre un frente judicial nuevo sobre mandos y autoridades que tramitaron las bajas entre 2020 y 2022.
De dónde vienen estas bajas: El 8 de noviembre de 2019 estalló en Cochabamba un motín policial, en medio de las protestas que denunciaban fraude en las elecciones de octubre. Días después, los altos mandos de la Policía y las Fuerzas Armadas se sumaron al pedido de renuncia de Evo Morales, que dejó el cargo el 10 de noviembre y fue reemplazado por la senadora Jeanine Áñez.
- Con el MAS de vuelta en el Ejecutivo desde 2020, los tribunales disciplinarios procesaron a los uniformados que participaron en esos hechos, bajo la Ley 101 del Régimen Disciplinario de la Policía, por amotinamiento y ultraje a símbolos patrios. El Tribunal Disciplinario reportó cinco bajas definitivas hasta septiembre de 2021 y 21 en junio de 2022.
- En paralelo corrió la vía penal por las muertes de Sacaba y Senkata, en noviembre de 2019: el informe del GIEI contabilizó al menos 20 fallecidos en operativos conjuntos de policías y militares.
El carril de vuelta: Según el detalle que el diputado proyectista Carlos Alarcón entregó a El Post, el restituido puede reclamar daños y perjuicios contra los autores de las violaciones a sus derechos.
- El proyecto además obliga a los órganos que dispongan el restablecimiento a iniciar acciones civiles de repetición, penales y las que correspondan contra los responsables de esas violaciones.
- Eso convierte a los tribunales disciplinarios en dos cosas al mismo tiempo: la instancia que decide la restitución y la que queda obligada a accionar contra quienes decidieron la baja.
La factura: Alarcón sostiene que los efectos económicos se cubren con los presupuestos ya asignados y programados en ambas instituciones. No hay cifra pública que respalde ese cálculo.
- Tampoco es público el número de efectivos que podrían acogerse. Las cifras conocidas son policiales y llegan hasta 2022; no existe dato oficial de cuántos militares fueron dados de baja por vía disciplinaria.
- Sin ese número, no se puede estimar el monto de sueldos devengados, que se acumulan desde 2020 y varían por grado y antigüedad.
Qué restituye: El retorno al cargo o función, los sueldos impagos, los ascensos y la carrera profesional interrumpida, la atención en la seguridad social, las jubilaciones y pensiones del efectivo y de sus familiares con derecho, y desagravios institucionales.
- El texto fija 30 días para devolver el grado anulado una vez emitida la resolución. Si el órgano competente rechaza el pedido de forma indebida, el afectado puede acudir a la acción de amparo constitucional.
Sí, pero: El proyectista afirma que la norma no interfiere en ningún proceso penal en curso y que excluye expresamente los hechos de junio de 2024, el episodio militar encabezado por el excomandante Juan José Zúñiga.
- La vía penal por Sacaba y Senkata ya se había cerrado antes por otro camino: en agosto de 2025 jueces de El Alto y Sacaba anularon los procesos por incompetencia y los uniformados procesados salieron en libertad, una decisión que la CIDH y ONU Derechos Humanos calificaron entonces como un posible retroceso.
Qué sigue: El Proyecto de Ley 154 pasa al Senado, que deberá respaldarlo, modificarlo o rechazarlo. Allí el PDC tiene 16 de los 36 escaños, Libre 12, Unidad 7 y Súmate 1, sin representación del MAS. Si introduce cambios, el texto vuelve a Diputados.
