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Reforma parcial a la CPE: el desafío de Rodrigo Paz para rediseñar Bolivia

Lo esencial: El presidente Rodrigo Paz lanzó la necesidad de una reforma parcial de la Constitución con la creación de una Comisión de Reforma en Cochabamba y un paquete de diez leyes para transformar el modelo económico e institucional boliviano.

Por qué importa: Las reformas más ambiciosas del Gobierno —justicia, hidrocarburos, autonomías y modelo económico— solo pueden aplicarse mediante modificación constitucional aprobada en referéndum, lo que exige dos tercios de la Asamblea Legislativa o un millón y medio de firmas ciudadanas.

  • El proceso incluye controles del Tribunal Constitucional que podrían bloquear el trámite si determina que los cambios alteran las bases fundamentales del Estado Plurinacional.

El marco legal: El artículo 411 de la CPE establece cómo modificar parcialmente la Constitución sin convocar a una Asamblea Constituyente, diferenciando entre reforma total y reforma parcial.

  • La reforma total aplica cuando se pretende alterar las bases fundamentales del Estado.
  • La reforma parcial aplica cuando los cambios afectan artículos específicos sin desmontar la estructura central del Estado Plurinacional.
  • El Gobierno sostiene que no busca eliminar el Estado Plurinacional ni modificar derechos fundamentales, sino “modernizar” el funcionamiento económico e institucional.

Los dos caminos para activar la reforma: La Constitución reconoce una vía legislativa y una vía ciudadana para iniciar el procedimiento de reforma parcial.

  • La vía legislativa requiere que la Asamblea apruebe una Ley de Reforma Constitucional con dos tercios de los miembros presentes en ambas cámaras.
  • La vía ciudadana exige reunir firmas equivalentes al 20% del padrón electoral nacional, con mínimo 15% en cada departamento, en un plazo de 90 días.

Los filtros institucionales: Antes de llegar a las urnas, la reforma debe atravesar dos controles: el SIFDE del Órgano Electoral revisa que las preguntas del referéndum sean claras y no induzcan al voto, mientras el Tribunal Constitucional Plurinacional determina si los cambios son realmente una reforma parcial.

  • Si el TCP concluye que se pretende alterar las bases fundamentales del modelo constitucional, podría bloquear el trámite y obligar a convocar una Asamblea Constituyente.

Las cinco reformas que requieren cambiar la CPE: No todas las diez leyes anunciadas necesitan modificar la Constitución, pero las áreas centrales del proyecto político de Paz sí chocan con el texto vigente.

  • La reforma de justicia propone reemplazar la elección popular de magistrados (artículos 182, 187, 194 y 197) por designaciones meritocráticas mediante ternas y consensos legislativos.
  • La apertura al capital privado extranjero en litio, gas y minería verde exige modificar la Cuarta Parte de la CPE, que establece que los recursos naturales son propiedad del pueblo boliviano.
  • El modelo “50-50” de redistribución de recursos entre nivel central y regiones implica modificar la arquitectura fiscal y autonómica vigente.
  • El desmontaje del “Estado Tranca” enfrenta el artículo 306, que define al Estado como actor central y planificador de la economía bajo el modelo económico social comunitario.
  • La nueva ley electoral busca blindar constitucionalmente garantías de transparencia e independencia electoral.

Lo que puede avanzar sin tocar la Constitución: Otras iniciativas podrían aprobarse mediante leyes ordinarias o reformas administrativas.

  • Digitalización de trámites, incentivos al emprendimiento, simplificación burocrática, programas de inversión pública y normativa de bonos de carbono no requieren reforma constitucional.

El cuello de botella político: La reforma parcial exige acuerdos amplios en un escenario altamente polarizado, con una Asamblea fragmentada y sin mayorías automáticas.

  • Sectores vinculados al expresidente Evo Morales ya comenzaron a denunciar que las reformas buscan “privatizar” recursos estratégicos y desmontar el modelo estatal construido desde 2009.
  • La Comisión de Cochabamba apunta a construir consenso antes de que las reformas lleguen formalmente a la Asamblea Legislativa.

El antecedente clave: El referéndum del 21F de 2016 sigue siendo el episodio más sensible del sistema político boliviano, cuando la ciudadanía rechazó modificar el artículo 168 para habilitar una nueva reelección presidencial.

  • Ese proceso dejó una fuerte erosión de confianza institucional tras la posterior sentencia constitucional que habilitó igualmente la repostulación indefinida.

Entre líneas: El Gobierno intenta avanzar con acuerdos de inversión y flexibilizaciones legales parciales mientras busca construir el “paraguas” constitucional definitivo, evidenciando el descalce entre la urgencia económica y los tiempos constitucionales.

Qué sigue: Incluso en el escenario más favorable, la reforma difícilmente podría concretarse en menos de un año, atravesando negociación política, control constitucional, organización electoral, campaña, referéndum, proclamación y promulgación.

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