Solución o simbolismo: Cuestionan militarización de YPFB ante denuncias de sabotaje
El Post
Lo esencial: El gobierno de Rodrigo Paz desplegó desde las 6:00 de este lunes 1.500 efectivos militares en 16 plantas de YPFB bajo el “Plan San Alberto”, argumentando que la contaminación de gasolina fue un “acto deliberado de sabotaje” y no un error técnico.
Por qué importa: Expertos del sector cuestionan que la presencia militar pueda resolver lo que consideran una crisis técnica y económica, señalando que “los fusiles no garantizan la calidad de la gasolina” ni resuelven las deficiencias estructurales de YPFB.
El despliegue: Las Fuerzas Armadas tomaron control de las principales instalaciones petroleras del país.
- Refinerías custodiadas: Palmasola (Santa Cruz), Valle Hermoso (Cochabamba) y Senkata (La Paz).
- Cobertura: 16 plantas de YPFB en los principales departamentos.
- Posible ampliación: se evalúa que los militares acompañen a camiones cisterna en sus rutas.
La versión oficial: El presidente Paz vincula el sabotaje a la eliminación de la subvención de combustibles, que habría afectado a grupos de poder que perdieron entre 500 y 1.000 millones de dólares. Según el mandatario, la militarización busca “blindar la soberanía energética” y proteger a YPFB de “las mafias y la corrupción”.
Qué dicen los expertos: Los analistas coinciden en que la medida tiene alcance limitado y no resuelve los problemas de fondo.
- Álvaro Ríos: “Es un acto mediático para demostrar fuerza. En el pasado ya se militarizaron surtidores sin que esto hiciera aparecer combustible”.
- José Padilla: “Es más una precaución ante posibles protestas sociales. Lo fundamental es una reestructuración interna para remover funcionarios de gestiones anteriores y contratar personal capacitado”.
Los especialistas consideran que la presencia militar no puede mejorar la calidad del combustible ni corregir errores de mezcla, limpieza de tanques o calibración de equipos.
Entre líneas: Los especialistas interpretan el recurso de usar al ejército como una admisión de que los controles civiles y técnicos han fallado.
- La narrativa del “sabotaje” es vista por críticos como una forma de externalizar la culpa y evitar la autocrítica sobre la gestión de mantenimiento y control de calidad.
Sí, pero: El uso de militares en crisis energéticas es una práctica recurrente en Bolivia, empleada anteriormente por Evo Morales y Luis Arce como mecanismo de contención, aunque no responda a la naturaleza técnica de los problemas.
- La medida funciona como señal de contención política pero corre el riesgo de ser solo un “gesto simbólico”.
La conclusión: Mientras el gobierno espera que el control militar garantice la “trazabilidad total” y frene organizaciones criminales, los especialistas coinciden en que YPFB requiere una “cirugía mayor” técnica y administrativa que ninguna bota militar puede ejecutar.
