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El PGE 2026 proyectó el precio del petróleo en $us 64,5, un 14,3% menos que el anterior

Lo esencial: El Presupuesto General del Estado (PGE) reformulado 2026 fija el precio referencial del petróleo (WTI) en $us 64,5 por barril, una reducción de $us 10,8 respecto a la proyección anterior, marcando el primer ajuste a la baja en tres años.

Por qué importa: El precio del petróleo determina tanto los ingresos por exportación de gas como el costo de importación de combustibles, cuyo subsidio está congelado desde 2005.

  • Si el WTI internacional se mantiene por encima de $us 64,5, la brecha entre el costo de compra externa y el precio de venta interno seguirá drenando las Reservas Internacionales Netas (RIN), que ya se encuentran en niveles críticos.

Estado actual: El esquema de subvención enfrenta una “tormenta perfecta” por tres factores estructurales.

  • La producción de hidrocarburos líquidos en Bolivia ha caído un 40%, obligando al Estado a importar volúmenes cada vez mayores de gasolina y diésel.
  • El presupuesto para subsidios pasó de Bs 4.795 millones en 2022 a un proyectado de Bs 9.803 millones en 2024, estimándose que para 2025 superaría los $us 2.912 millones.
  • La renta petrolera actual es menor a la de hace casi 20 años: en 2024 los ingresos por hidrocarburos (IDH y regalías) se situaron por debajo de lo obtenido incluso en 2006.

Cronología: los eventos que sacudieron el presupuesto petrolero boliviano (2020–2026)

Fuente: Ministerio de Economía y Finanzas Públicas · YPFB · Registros internacionales de precio WTI
Marzo – Abril 2020 Pandemia

COVID-19 colapsa la demanda energética mundial

El WTI llegó a cotizar en terreno negativo en abril de 2020, hecho sin precedentes. Los ingresos por hidrocarburos de Bolivia se desplomaron. El Estado elaboró el PGE 2021 con extrema cautela fijando la proyección más baja del período.

WTI llegó a valores negativos PGE 2021 fijado en $us 48,0/Bbl
+1 año
Gestión 2021 Recuperación

El petróleo rebota con fuerza: ingresos mayores a lo previsto

La reactivación económica global y el levantamiento de restricciones dispararon la demanda de energía. El WTI promedió $us 68,0/Bbl, superando en $us 20 la proyección del PGE. Los ingresos por hidrocarburos sorprendieron al alza.

PGE: $us 48,0 Real: $us 68,0 Brecha: +$us 20,0 · Favorable
+1 año
Febrero – Diciembre 2022 Conflicto global

Invasión rusa a Ucrania: la mayor brecha presupuestaria del período

El conflicto bélico generó un shock energético mundial. El WTI superó los $us 100/Bbl en su pico y promedió $us 94,4 en el año — casi el doble de la proyección PGE de $us 50,5. La diferencia de +$us 43,9 disparó el costo de los subsidios a combustibles a niveles no presupuestados.

PGE: $us 50,5 Real: $us 94,4 Brecha: +$us 43,9 · Crítico
+1 año
Gestión 2023 Moderación

El WTI baja, pero el déficit ya está instalado en las finanzas públicas

El precio real ($us 78,3/Bbl) superó levemente la proyección ($us 71,9), con una brecha más acotada. Sin embargo, los ingresos por hidrocarburos no recuperaron los niveles de bonanza de la década anterior, consolidando el deterioro fiscal estructural.

PGE: $us 71,9 Real: $us 78,3 Brecha: +$us 6,4 · Moderado
+1 año
Octubre 2023 – Abril 2024 Tensión regional

Conflicto en Gaza eleva la factura de importación por encima del presupuesto

El estallido del conflicto en Medio Oriente y el riesgo de escalada regional impulsaron el WTI a $us 85,0–86,0/Bbl en abril de 2024 — $us 14 por encima del PGE. La factura de importación de diesel y gasolina superó nuevamente lo presupuestado.

PGE: $us 71,0 Real: $us 85,0–86,0 (abril) Brecha: +$us 14,0–15,0
+1 año
Gestión 2025 En curso · Proyección

La proyección más alta del período: $us 75,3/Bbl bajo escrutinio analista

El PGE 2025 fijó la proyección más elevada de todo el período estudiado. Diversos analistas la califican como “optimista” dado el comportamiento reciente del mercado y la tendencia a la baja de la demanda global. El precio real está aún por determinarse.

PGE: $us 75,3 Real: por determinar
+1 año
Gestión 2026 Sinceramiento fiscal

Primera reducción significativa: el Estado ajusta la proyección a la realidad del mercado

El PGE 2026 fija $us 64,5/Bbl — una reducción de $us 10,8 respecto al año anterior. Es la primera corrección a la baja relevante del período y busca contener la presión de los subsidios a combustibles y aliviar el deterioro de las finanzas públicas.

PGE: $us 64,5 Reducción: -$us 10,8 vs. 2025 Real: en curso
Evento crítico / alta brecha fiscal
Evento moderado
Ajuste / sinceramiento
Proyección / dato pendiente

El antecedente clave: La reformulación surge tras una revisión liderada por el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, quien identificó irregularidades acumuladas durante dos décadas.

  • Se halló una brecha de aproximadamente Bs 24.000 millones y más de 4.800 proyectos inscritos sin viabilidad de ejecución.
  • Se habrían incorporado cerca de Bs 8.000 millones en gastos devengados proyectados para 2027 en el presupuesto de 2026, distorsionando la lectura de la ejecución real.

Los números: Las cifras del PGE 2026 reformulado reflejan una economía en fase de contención.

  • El déficit real detectado era del 15% del Producto Interno Bruto (PIB), reducido mediante la reformulación a un rango de 9% o 9,2%.
  • Se eliminaron Bs 4.100 millones en gasto gubernamental ineficiente, redirigidos a salud, educación y seguridad ciudadana.
  • Se asume una contracción del PIB del 1,28%, inflación cercana al 14% e inversión pública por debajo de $us 3.000 millones.

Entre líneas: Analistas como Fernando Romero y Mauricio Ríos coinciden en que, si bien el presupuesto es ahora más coherente con una economía en recesión, el ajuste corrige el desorden heredado pero no resuelve el problema de fondo.

  • La alta dependencia de la deuda y la escasez de divisas para sostener el consumo energético persisten como vulnerabilidades estructurales.

La conclusión: El PGE 2026 marca el fin de la era de los “presupuestos de bonanza”. Al fijar el petróleo en $us 64,5, el Gobierno prioriza la previsibilidad sobre el optimismo, reconociendo que Bolivia ya no es un país exportador neto de energía, sino un importador vulnerable a los precios internacionales.

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