Groenlandia en disputa: seguridad global y choque en la OTAN
Lo esencial: Estados Unidos intensifica su presión para controlar Groenlandia vinculando la soberanía sobre la isla con la supervivencia tecnológica de sus sistemas de defensa. Tras la Cumbre de Davos en enero de 2026, el conflicto ha pasado de la amenaza de aranceles inmediatos a una fase de negociación bajo presión, elevando la disputa a una cuestión existencial de seguridad nacional.
Por qué importa: La disputa ha provocado una fractura sin precedentes en el bloque transatlántico, enfrentando a aliados históricos dentro de la OTAN. Aunque las declaraciones de Trump en Davos han abierto un compás de espera, la crisis sigue amenazando la cohesión occidental que durante décadas sostuvo el equilibrio internacional.
Contexto histórico: El interés estadounidense por Groenlandia no es nuevo. Desde 1867, cuando el secretario de Estado William H. Seward propuso adquirir la isla junto con Islandia, Washington ha considerado el territorio como enclave clave para el control del Atlántico Norte.
- Durante la Segunda Guerra Mundial, EEUU estableció bases militares tras la ocupación nazi de Dinamarca, formalizando su presencia con el Tratado de Defensa de 1951.
El proyecto militar: El eje central de esta escalada es el proyecto “Golden Dome”, un sistema de defensa antimisiles de múltiples capas que busca interceptar misiles balísticos, hipersónicos y de crucero en todas las fases de vuelo.
- Costo inicial estimado: $us 175.000 millones (analistas advierten que podría multiplicarse).
- La Base Espacial de Pituffik (anteriormente Thule) es considerada irremplazable para detectar lanzamientos de misiles rusos.
- Los planes incluyen convertir la base en punto activo de interceptación, rompiendo con la lógica tradicional de disuasión nuclear.
Reacciones internacionales: La transformación militar ha encendido las alarmas en las principales potencias.
- Rusia considera que el Golden Dome apunta a neutralizar sus nuevas armas hipersónicas.
- China advierte que el programa acelera la militarización del espacio y del Ártico.
Los minerales estratégicos: Groenlandia alberga uno de los mayores depósitos de tierras raras del mundo, esenciales para la industria tecnológica y de defensa. En Davos, Trump reforzó esta prioridad al vincular el futuro estatus de la isla con el control directo de estos recursos para frenar la influencia de Pekín.
- La disputa se refleja en dos grandes proyectos mineros: Kvanefjeld permanece bloqueado por la legislación groenlandesa y por la presencia de capital chino, mientras Washington respalda abiertamente Tanbreez, financiado con apoyo del Banco de Exportación e Importación de EEUU.
La crisis en la OTAN: La negativa de Dinamarca a negociar la soberanía provocó una respuesta inédita. Sin embargo, tras reunirse con el Secretario General de la OTAN en Davos, Trump anunció una suspensión temporal de las hostilidades comerciales.
- Enero de 2026: Varios países de la OTAN desplegaron tropas simbólicas bajo la “Operación Arctic Endurance”.
- Washington anunció aranceles del 10% (con amenaza de elevarlos al 25%), aunque en Davos el presidente estadounidense matizó que estas medidas están en pausa mientras avance un “nuevo marco de acuerdo”.
- La UE mantiene en reserva su “bazuca comercial” (Instrumento Anti-Coercitivo) ante este nuevo escenario de diálogo.
Resistencia local: La sociedad groenlandesa mantiene un rechazo claro a la anexión con protestas masivas en Nuuk.
- El primer ministro Jens-Frederik Nielsen reiteró que la lealtad de la isla permanece con Dinamarca, a pesar de que Copenhague ha aceptado renegociar el Tratado de Defensa de 1951 tras las presiones en la cumbre suiza.
Los límites legales: La Ley de Autogobierno de 2009 exige un referéndum para cualquier cambio de estatus. Expertos coinciden en que una “venta” es legalmente inviable.
- Ante este bloqueo, la Casa Blanca promueve ahora la figura de un Compacto de Libre Asociación, buscando que Groenlandia sea formalmente independiente pero bajo control militar y económico total de EEUU.
La conclusión: La disputa por Groenlandia resume las tensiones del siglo XXI. Tras Davos, el mundo observa si el giro hacia la negociación logrará estabilizar el orden internacional o si solo es el preludio de una reconfiguración forzada del Ártico bajo la “Doctrina Donroe”.
