Ilustración: El Post

El costo del fuero: beneficios, financiamiento y poder en la COB

Lo esencial: El sistema de financiamiento de la COB está bajo escrutinio por los aportes obligatorios de trabajadores y los privilegios económicos de su dirigencia, mientras el Ejecutivo y legisladores impulsan reformas para establecer un esquema voluntario con mayor transparencia.

Por qué importa: El debate expone una tensión estructural del sindicalismo boliviano entre su histórico papel en la defensa de derechos laborales y una arquitectura de poder sostenida por descuentos compulsivos que podría redefinir el modelo de representación obrera.

Estado actual: La COB recibe financiamiento a través de un sistema de descuentos obligatorios administrados por el Estado, mientras sus dirigentes gozan de beneficios laborales especiales.

  • Aporte anual de Bs 2 por trabajador afiliado (70% para COB nacional, 30% para instancias regionales).
  • Descuento del 1% del haber básico al magisterio según DS 106.
  • El Estado actúa como agente de retención obligando a empleadores públicos y privados a descontar por planilla.

Los privilegios dirigenciales: La “declaratoria en comisión” permite a los líderes sindicales ejercer funciones gremiales a tiempo completo con beneficios garantizados por los Decretos Supremos 4500 (2021) y 4710 (2022).

  • Perciben el 100% de sus haberes y beneficios sociales.
  • Quedan exentos de asistir a su puesto de trabajo.
  • Cuentan con protección del fuero sindical que garantiza estabilidad laboral.
  • Según denuncias del presidente Rodrigo Paz, 50 dirigentes se repartirían anualmente unos 18 millones de dólares.
  • Ingresos mensuales de dirigentes oscilarían entre 24.000 y 35.000 bolivianos.

Distribución y cuestionamientos: Los estatutos de la COB establecen que los fondos se distribuyen en 50% para gastos administrativos, 30% para “caja de resistencia” y 20% para capacitación sindical, pero existen denuncias de enriquecimiento personal y uso político de recursos.

Qué dicen: Las críticas al sistema provienen tanto del Ejecutivo como del Legislativo.

  • Presidente Rodrigo Paz: Afirma que los recursos se utilizan para financiar movilizaciones que afectan la estabilidad democrática.
  • Diputada Catherine Pinto (PDC): Califica los aportes de “abusivos” y sostiene que benefician a una cúpula en detrimento de las bases.
  • Diputada Claudia Bilbao (PDC): Anuncia fiscalizaciones mediante pedidos de informe a la Gestora Pública y la Corporación Minera de Bolivia.

Contexto histórico: El financiamiento de la COB evolucionó desde contribuciones voluntarias hacia descuentos obligatorios. 

  • La práctica fue prohibida en 1995, se restableció parcialmente en 1997 para el magisterio y de forma permanente en 2009.

La estructura sindical: La COB es una confederación de federaciones con sectores de peso propio en la vida política del país.

  • Mineros asalariados.
  • Fabriles.
  • Maestros urbanos y rurales.
  • Gremiales.
  • Trabajadores del hogar.

Entre líneas: Analistas señalan que el rol del Estado como recaudador genera una dependencia estructural que incentiva lealtades políticas y pone en riesgo la independencia del movimiento obrero.

Las propuestas de reforma: El Ejecutivo y sectores del Legislativo impulsan cambios estructurales al sistema actual.

  • Reemplazar aportes obligatorios por un esquema voluntario.
  • Establecer mecanismos de rendición de cuentas.
  • Proyecto de ley de la diputada Catherine Pinto para limitar y voluntarizar los aportes.
  • Modificación de la normativa vigente propuesta por el presidente Rodrigo Paz.

Qué sigue: El debate permanece abierto mientras el sindicalismo boliviano enfrenta la disyuntiva entre persistir como estructura sostenida compulsivamente por afiliados y Estado, o transitar hacia un modelo voluntario, transparente y con mayor rendición de cuentas.

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