¿Medidas económicas insuficientes? El Banco Mundial prevé tres años de contracción en Bolivia
El Post
Lo esencial: El Banco Mundial proyecta que Bolivia enfrentará tres años consecutivos de contracción económica: -0,5% en 2025, -1,1% en 2026 y -1,5% en 2027, marcando un período crítico sin precedentes recientes para la economía nacional.
Por qué importa: Esta proyección contrasta dramáticamente con el crecimiento promedio del 4,5% anual que Bolivia registró durante el período de bonanza entre 2013 y 2018, cuando llegó a expandirse 6,8% en 2013.
- La situación actual refleja desequilibrios macroeconómicos profundos y una pérdida de confianza en las políticas gubernamentales.
El diagnóstico: El economista Ruddy Sanguino señala que las medidas del Gobierno, como el Decreto 5516, son apenas coyunturales y no abordan los problemas estructurales necesarios para recuperar la economía.
- Las leyes vigentes en minería, hidrocarburos y litio “ahuyentan” la inversión en lugar de atraerla.
- No existe fomento real a la producción, exportaciones ni uso de biotecnología.
- El modelo económico vigente desde hace 20 años “ha dado resultados negativos”.
Los números: Las proyecciones muestran un deterioro progresivo de la economía boliviana con indicadores alarmantes.
- Banco Mundial: -0,5% (2025), -1,1% (2026), -1,5% (2027).
- Cepal proyecta crecimiento de 0,5% para 2025 y 2026.
- FMI estima 0,6% para 2025 con inflación del 20,8%.
- Deuda externa alcanza niveles próximos al 90% del PIB.
Contexto regional: Mientras Bolivia enfrenta contracción, el BM señala que América Latina y el Caribe proyectan crecimiento del 2,2% en 2025 y 2,6% para 2027, impulsados por la recuperación de flujos comerciales y demanda interna.
Entre líneas: Sanguino advierte que el financiamiento externo actual sólo sirve para “financiar la crisis” y postergar sus consecuencias.
- Sin cambios estructurales que garanticen credibilidad, sostenibilidad financiera y reglas claras, el crecimiento negativo persistirá en los próximos años.
Qué sigue: Bolivia necesitará implementar reformas estructurales profundas para revertir las proyecciones negativas, incluyendo cambios en las leyes de sectores clave y políticas que fomenten la inversión y la producción, según el análisis del economista.
