Ilustración/Montaje: El Post

De la Guerra Fría a la precisión quirúrgica: el legado de las operaciones de élite de EEUU

Lo esencial: La “Operación Resolución Absoluta” ejecutada el 2 de enero de 2026 en Caracas, donde Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro, es la expresión más reciente de una doctrina que Washington perfecciona desde hace más de tres décadas: la captura directa de objetivos humanos de alto valor cuando son considerados amenazas criminales y las vías diplomáticas se consideran agotadas.

Por qué importa: EEUU ha transformado su estrategia de intervención: durante la Guerra Fría buscaba impedir que países completos orbitasen en torno a la Unión Soviética, hoy busca extraer individuos específicos con menor costo político, menor exposición militar y mayor impacto simbólico. 

  • El mensaje es inequívoco: cuando Washington redefine a un líder como amenaza criminal global, la soberanía deja de ser un escudo absoluto.

El patrón estratégico: Los casos de Osama bin Laden, Saddam Hussein, Manuel Noriega y Nicolás Maduro responden al mismo razonamiento cuando convergen estos factores:

  • Ruptura definitiva con Washington.
  • Imputaciones penales graves (terrorismo, narcotráfico, crímenes internacionales).
  • Incapacidad o falta de voluntad de los Estados involucrados para juzgarlos.
  • Valor simbólico de su captura como mensaje disuasivo global.

Los precedentes históricos: Cada operación perfeccionó la doctrina de captura directa con lecciones operativas y legales específicas.

Manuel Noriega – Operación Causa Justa (1989): El antiguo aliado de la CIA fue acusado formalmente en EEUU por narcotráfico y lavado de dinero. 

  • La operación combinó invasión militar y objetivo judicial.
  • Tras refugiarse en la Nunciatura Apostólica en Ciudad de Panamá, la presión psicológica —incluido el uso continuo de música a alto volumen— precedió su rendición.
  • Fue trasladado a Miami, juzgado y condenado, convirtiéndose en el primer jefe de Estado capturado por EEUU para enfrentar un proceso penal.
  • Este hecho consolidó la aplicación de la doctrina Ker-Frisbie, que establece que los tribunales estadounidenses pueden juzgar a un acusado sin importar cómo fue capturado y trasladado al país.

Osama bin Laden – Operación Lanza de Neptuno (2011): Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, bin Laden fue declarado el enemigo número uno de EEUU. 

  • La cacería duró casi diez años y se basó menos en tecnología que en paciencia analítica.
  • El punto de quiebre fue la identificación de su mensajero personal, Abu Ahmed al-Kuwaiti.
  • La CIA detectó anomalías en un complejo en Abbottabad, Pakistán: sin conexiones digitales, con muros altos y un habitante que nunca salía.
  • Ejecutada por el DEVGRU (SEAL Team Six), transportado por helicópteros furtivos del 160.º SOAR.
  • Un helicóptero se estrelló dentro del complejo, casi abortando la misión.
  • Completada en 40 minutos con la transmisión “Gerónimo EKIA”.
  • Redefinió el alcance global de las fuerzas especiales estadounidenses.

Saddam Hussein – Operación Amanecer Rojo (2003): Tras la invasión de Irak, su captura era crucial para legitimar la ocupación y desarticular la insurgencia residual. 

  • La Task Force 121 —integrada por Delta Force, Rangers y apoyo aéreo del 160.º SOAR— interrogó durante meses a miembros de su entorno más cercano.
  • El 13 de diciembre de 2003, soldados estadounidenses lo encontraron oculto en un refugio subterráneo camuflado, el llamado spider hole, cerca de Tikrit.
  • Fue capturado sin resistencia, desorientado y aislado.
  • La imagen de Hussein derrotado tuvo un impacto psicológico global.

Nicolás Maduro – Operación Resolución Absoluta (2026): EEUU dejó de tratar a Maduro como interlocutor político y lo redefinió como objetivo penal estratégico, acusado de liderar redes de narcotráfico y crimen organizado transnacional. 

La operación fue diseñada para durar horas, no semanas, y evitar enfrentamientos prolongados.

  • Más de 150 aeronaves (F-22, F-35, vigilancia y reabastecimiento).
  • Neutralización electrónica de defensas aéreas.
  • Asalto terrestre de la Delta Force.
  • Extracción marítima al USS Iwo Jima.

Entre líneas: Las unidades del JSOC se han convertido en el instrumento central de esta doctrina, capaces de operar donde fallan la diplomacia, las sanciones y los tribunales internacionales. 

  • El legado de estas operaciones no es solo militar, sino político y jurídico.

La conclusión: En la era de la precisión quirúrgica, para las fuerzas de élite de EEUU ningún objetivo es inalcanzable, y la protección estatal ya no garantiza inmunidad cuando un líder es redefinido como amenaza criminal global.

  • Para las fuerzas de élite de Estados Unidos, ningún objetivo parece ser inalcanzable.

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