Con el descenso, Wilster pierde $us 1 millón y Cochabamba, $us 2 millones por año
Lo esencial: El descenso de Wilstermann representa pérdidas económicas de $us 3 millones de dólares anuales: el club dejaría de percibir cerca de $us 1 millón de dólares, mientras que la economía de Cochabamba sufriría un impacto indirecto de $us 2 millones de dólares adicionales por temporada.
Por qué importa: El descenso no es solo una tragedia deportiva para uno de los equipos más laureados del país, sino un golpe económico devastador que afecta a toda la cadena de actividades productivas de Cochabamba.
- “El Rojo”, además, arrastra una deuda de aproximadamente $us 2.826.487.
Pérdidas para el club ($us 1 millón anual): La caída a una categoría inferior implica la pérdida de competitividad comercial y visibilidad mediática, afectando cuatro pilares fundamentales de ingresos.
- Taquilla y abonos ($us 300.000 – $us 600.000): Históricamente ha vendido más de 5.000 abonos generando hasta $us 600.000 anuales. El descenso conlleva menor interés, entradas más baratas y menos partidos atractivos.
- Patrocinios y publicidad ($us 100.000 – $us 300.000): Las marcas valoran la presencia en TV nacional. Al perder la categoría, los contratos se renegocian a la baja o se pierden definitivamente.
- Derechos de televisión ($us 60.000 – $us 100.000): En División Profesional se reciben recursos centralizados de la FBF. Al descender, este ingreso se reduce drásticamente o desaparece.
- Merchandising ($us 50.000 – $us 150.000): La venta de camisetas y productos oficiales cae cuando el equipo sale del foco principal del fútbol nacional.
Pérdidas para Cochabamba ($us 2 millones anuales): Bajo el concepto de “efecto multiplicador”, se estima que por cada dólar que deja de ingresar al club, la economía local deja de mover entre 1,5 y 2 dólares adicionales.
- Comercio y gastronomía ($us 600.000 – $us 800.000): Restaurantes, bares y tiendas cercanas al estadio Félix Capriles dependen de los picos de ventas generados los días de partido.
- Transporte urbano y servicios ($300.000 – $400.000): La demanda de taxis, minibuses y aplicaciones de transporte se reduce de forma constante al no haber encuentros de alto interés.
- Turismo deportivo y hotelería ($us 200.000 – $us 300.000): El descenso elimina la llegada de delegaciones, periodistas e hinchadas rivales de otros departamentos.
- Economía informal y empleo temporal ($us 200.000 – $us 300.000): Miles de vendedores ambulantes y trabajadores eventuales que dependen de la dinámica de los días de partido ven debilitada su fuente de ingresos principal
Entre líneas: El fútbol profesional actúa como un motor de actividad económica urbana que trasciende al club mismo.
- La erosión financiera no es solo un problema de resultados en la cancha, sino un factor que afecta a toda la cadena productiva de la ciudad, desde grandes comercios hasta vendedores ambulantes.
La conclusión: Esta crisis económica se suma a la ya precaria situación financiera del club, convirtiendo el descenso en un factor de erosión que afecta a toda la cadena de actividades productivas de Cochabamba.
