El 2026 llega con subnacionales, primer gran test de la era post MAS
Lo esencial: Las elecciones subnacionales del 22 de marzo de 2026 se perfilan como el evento político más determinante del año en Bolivia, marcando el inicio de un ciclo inédito tras la salida del MAS del Gobierno central en noviembre de 2025.
- Este proceso configurará una nueva “cancha” política donde se medirá quién logra ocupar los espacios de poder territorial en una transición todavía abierta.
Por qué importa: Estas elecciones representan una oportunidad única para reconfigurar la correlación de fuerzas y definirán cómo se gobernará el país en la segunda mitad de la década.
- Para muchos personajes y organizaciones, los comicios se presentan como la última gran oportunidad para mantenerse vigentes o construir una plataforma de poder duradera.
Los actores en “capilla”: El MAS encabeza la lista de actores cuya supervivencia política está en juego, tras lograr solo 3,17% en las anteriores elecciones nacionales y hallarse dividido con una mala imagen.
- Exautoridades nacionales: Figuras del ciclo masista que buscan en las gobernaciones o alcaldías un refugio o relanzamiento de su carrera.
- Líderes regionales: Aquellos que no lograron el salto nacional y dependen de su reelección para no desaparecer del radar político.
- Opositores históricos: Dirigentes que necesitan demostrar arraigo territorial real tras años de disputa en el ámbito nacional.
- Siglas y partidos pequeños: Muchas agrupaciones ciudadanas se juegan su existencia, siendo para ellas una elección de “vida o muerte” política.
Los escenarios posibles: Los analistas Franklin Pareja y Jhonny Nogales sostienen que este proceso marcará un “antes y un después” en la política boliviana, y vislumbran cuatro escenarios:
- Fragmentación territorial: Donde ninguna fuerza logre un dominio claro, aumentando el peso de liderazgos locales independientes.
- Recuperación parcial del MAS: El bloque ex gobierno retiene áreas rurales e intermedias, manteniendo una lógica de Estado central fuerte frente a regiones dependientes.
- Bloque “no masista” articulado: Surgimiento de un eje territorial alternativo en ciudades estratégicas que reabra el debate sobre la descentralización fiscal.
- Descomposición del sistema: Una alta dispersión del voto y proliferación de candidaturas personalistas que deriven en una gobernabilidad frágil
Las demandas regionales: El panorama para las regiones podría cambiar drásticamente con el impulso de la propuesta del “50-50”, que busca una redistribución equitativa de recursos entre el nivel central y las entidades territoriales.
Los expertos señalan que, de concretarse, el país pasaría de un “centralismo sofocante” a un régimen autonómico con poderes regionales vigorosos para el año 2030.
- Santa Cruz busca consolidar su modelo productivo y autonomía plena.
- Tarija y el Chaco se enfocan en el control de rentas hidrocarburíferas.
- El occidente (La Paz, Oruro y Potosí) demanda infraestructura estratégica y reconocimiento político frente al eje oriental.
Los números: El proceso electoral enfrenta retos logísticos y técnicos de gran magnitud debido a la redistribución de escaños basada en el Censo 2024.
- Se elegirán aproximadamente 4.962 autoridades (entre gobernadores, asambleístas, alcaldes y concejales), aunque algunas estimaciones elevan la cifra a más de 5.000 cargos.
- Se han registrado más de 34.618 candidaturas pertenecientes a 184 organizaciones políticas.
- Solo en Santa Cruz se reportan 5.607 candidatos.
- El TSE contabilizó 14 partidos políticos y 29 alianzas hasta diciembre de 2025.
- Se requiere un presupuesto aproximado de Bs 306 millones para la organización del proceso.
Qué sigue:
- El calendario electoral se encuentra en una fase intensiva.
- La revisión de la documentación de los candidatos concluye el 3 de enero.
- Se espera que el 5 de enero se publique la lista oficial de candidatos habilitados, comenzando por el departamento de Santa Cruz.
- Actualmente, la campaña electoral ya se encuentra en curso en diversas regiones del país.
