El 2025 sella el fin de la era del MAS y los retos de la nueva Bolivia
El Post
Lo esencial: El 2025 marcó el fin de casi dos décadas de hegemonía del MAS tras su derrota electoral, abriendo una transición con Rodrigo Paz como presidente en medio de ajustes económicos y una redefinición del sistema político boliviano.
Por qué importa: No fue un simple revés electoral, sino el colapso de un modelo político que terminó agotándose desde adentro, según coincidieron los analistas Johnny Nogales, Marcelo Arequipa y Carlos Böhrt en el último programa del año de Diálogo en Panamericana.
- El nuevo gobierno hereda una “bomba de tiempo” económica con reservas en mínimos históricos, inflación del 24% y un subsidio a carburantes que costaba 10 millones de dólares diarios.
- También enfrenta un sistema político fragmentado y tensiones internas entre el presidente Paz y el vicepresidente Lara.
La implosión del MAS: Los analistas Johnny Nogales, Marcelo Arequipa y Carlos Böhrt coincidieron en que la caída del MAS fue una implosión interna y no resultado de una oposición cohesionada.
- Nogales: El modelo “colapsó bajo el peso de su propia ambición”.
- El economista Gonzalo Chávez coincide en que este modelo terminó erosionado por corrupción y empobrecimiento.
- A su juicio, el masismo no solo perdió el gobierno, sino que cerró un ciclo hegemónico incapaz de renovarse y responder a un contexto económico adverso.
- Franklin Pareja: El MAS fue “una gran estafa” que “nació bien, pero envejeció muy mal”.
- Carlos Böhrt: El partido terminó “fraccionado en tres corrientes” enfrentadas entre sí.
- Hugo Moldiz: “La guerra interna ha llegado a niveles prácticamente incomprensibles”.
Los tres pilares del colapso: Según el análisis de Diálogo en Panamericana, el MAS construyó su hegemonía sobre bases que se volvieron insostenibles.
- Control total del Estado: instituciones “instrumentalizadas y debilitadas” que perdieron su rol democrático.
- Cooptación de movimientos sociales: organizaciones subordinadas a la lógica partidaria.
- Modelo económico estatista y clientelar: “administración clientelar de la pobreza” que marginó al sector privado.
Corrupción sistémica: Los casos emblemáticos erosionaron definitivamente el respaldo popular al MAS.
- Fondo Indígena (Fondioc): recursos distribuidos a más de mil dirigentes sin “una sola obra visible”.
- Empresas públicas: 64 de 67 creadas con recursos del Banco Central que terminaron siendo deficitarias.
- Daño económico estimado: 2.590 millones de dólares por empresas estatales ineficientes
La herencia económica: El diagnóstico económico que recibe el gobierno de Paz es severo y requirió medidas de shock inmediatas.
- Reservas internacionales en mínimos históricos.
- Oro del Banco Central pignorado.
- Subsidio a carburantes de 10 millones de dólares diarios que alimentaba el contrabando.
- “Corralito” financiero con millones de dólares congelados.
- Inflación del 24%, la más alta en décadas.
- Decreto Supremo 5503: redujo consumo de diésel casi a la mitad, revelando la magnitud del contrabando.
Crisis de gobernabilidad: El nuevo gobierno enfrenta tensiones internas que amenazan su estabilidad.
- Nogales describió la relación entre el presidente Paz y el vicepresidente Edman Lara como un “desacuerdo crónico patético”, con oposición interna visible desde el inicio del mandato que debilita al Ejecutivo.
El nuevo escenario político: Bolivia pasó de un esquema casi unipartidario a un multipartidismo disperso.
- Las coaliciones electorales muestran signos de desarticulación.
- Un escenario legislativo y subnacional fragmentado.
- El Gobierno carece de “liderazgo fuerte y estructura robusta”, según Arequipa.
- Instituciones formales debilitadas pero instituciones informales (sindicatos, comités cívicos) fortalecidas como factores de veto.
La transición democrática: A diferencia de 2019, el cambio se produjo por vía institucional.
- Arequipa destacó que la ciudadanía mostró “paciencia realmente destacable” y esperó el canal electoral pese a la crisis.
- La estrategia de “guerra sucia” que buscó vincular a candidatos opositores con el masismo fue contraproducente, atrayendo a Paz votantes desencantados con el oficialismo pero distantes de otras opciones.
Qué sigue: El gobierno de Paz debe resolver tensiones internas, gestionar la conflictividad social por los ajustes económicos y encarar reformas estructurales en justicia y modelo estatal.
- Böhrt señala que la clave será canalizar “una gran voluntad nacional que dé sustento al gobierno”.
- Nogales resume: “Hoy día tenemos esperanza” para que Bolivia salga de su encrucijada histórica, ya no bajo la sombra del MAS sino construyendo un nuevo equilibrio político hacia 2026.
