Un tractor cosechando soya
Foto de archivo: ANAPO

Los costos del agro bajan hasta en 30% tras el retiro de las tarjetas B-SISA

Lo esencial: El gobierno de Rodrigo Paz Pereira eliminó definitivamente las tarjetas B-SISA para compra de combustible, una medida que redujo entre 20% y 30% los costos operativos del sector agropecuario cruceño al eliminar el mercado negro que triplicaba el precio del diésel.

Por qué importa: La eliminación de estas tarjetas beneficia directamente a los productores agrícolas al eliminar intermediarios corruptos que revendían el diésel subsidiado hasta en 14 bolivianos por litro, cuando el precio oficial subvencionado era Bs 3,72. 

  • El Estado ahorra 10 millones de dólares diarios que antes subsidiaban a redes delincuenciales.
  • El ahorro estatal alcanzó 30 millones de dólares en apenas tres días de implementación, según datos oficiales.

El problema de fondo: Las tarjetas B-SISA, diseñadas para proteger al productor agrícola, se habían convertido en un mecanismo de corrupción donde personas ajenas al agro las comercializaban ilegalmente por 4.000 a 5.000 bolivianos y revendían el combustible subsidiado entre 10 y 14 bolivianos el litro.

Los números: El impacto económico del sistema corrupto era devastador para el sector productivo.

  • Reducción de costos operativos: 20-30% tras eliminar las tarjetas.
  • Precio del diésel en mercado negro: hasta 14-18 Bs/litro (triple del oficial).
  • Aumento de costos de insumos agrícolas: 50% por escasez de combustible.
  • Inflación alimentaria generada: 21%.
  • Ahorro estatal en 3 días: 30 millones de dólares.

Qué dicen: Las autoridades y dirigentes del sector coinciden en que el sistema anterior era insostenible.

  • Edward Condo (presidente de CODEPRO): Las tarjetas eran entregadas a personas ajenas al agro que “vivían en los surtidores haciendo fila” para revender.
  • Oscar Mario Justiniano (ministro): Calificó al sistema como un “nido de corrupción” y parte de un “Estado tranca”.
  • Mauricio Medinaceli (ministro de Hidrocarburos): “El país no puede gastar 10 millones de dólares diarios para subvencionar grupos delincuenciales”.
  • “El llantero de al lado del surtidor tenía diésel y no el surtidor”, ejemplificó Justiniano.

Qué sigue: El Gobierno y los productores acordaron avanzar en reformas adicionales para el sector.

  • Liberación de exportaciones con monitoreo del abastecimiento interno.
  • Viabilidad para que productores importen directamente materias primas y combustibles.
  • Seguridad jurídica para facilitar acceso a créditos bancarios para pequeños productores.

La conclusión: Esta reforma marca el inicio de un proceso de ordenamiento económico que busca priorizar la generación de valor agregado y empleo digno mediante un modelo de “capitalismo para todos”, garantizando la alimentación de las familias bolivianas.

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