El Presidente Paz junto al presidente de la Cainco, Jean Pierre Antelo. Foto: Oficina del Presidente.

Reformas o crisis: el “ritmo” económico marca el Foro de la Cainco

Lo esencial: El Foro Económico Cainco 2026 expuso una coincidencia entre el Gobierno y el sector privado sobre la necesidad de ordenar las cuentas públicas y atraer inversiones, pero una diferencia de fondo sobre la velocidad del ajuste.

Por qué importa: El debate ya no gira en torno a qué reformas necesita Bolivia, sino a cuándo y cómo ejecutarlas.

  • Para el empresariado, postergar decisiones aumenta el costo de la crisis; para el Gobierno, acelerar demasiado el ajuste puede provocar un impacto social difícil de absorber.

Panorama general: Bajo la consigna “Reconstruir sin ensayar”, el foro planteó una paradoja: ambos coinciden en disciplina fiscal, sinceramiento de precios, mayor participación privada y atracción de capitales, pero chocan en el ritmo de aplicación.

  • El presidente de la Cainco, Jean Pierre Antelo, planteó cuatro demandas: un Estado habilitador, decisiones completas, velocidad y reformas de fondo en lugar de “parches”.
  • Antelo cuestionó el retiro parcial de la subvención mediante el Decreto Supremo 5676, al considerar que genera el costo político de una reforma sin resolver aún el desabastecimiento.
  • El dirigente vinculó la escasez de diésel con la falta de inversión en exploración, describiendo “una sola crisis con dos relojes”: la emergencia del combustible y una eventual escasez estructural de gas hacia el final de la década.

El plan: El Gobierno defendió un ajuste gradual y anticipó cambios profundos en la cadena de combustibles.

  • Paz ratificó que la subvención a los carburantes es fiscalmente insostenible, incentiva el contrabando y debe retirarse para destinar recursos a hospitales, escuelas y carreteras, con mecanismos de apoyo a los sectores vulnerables.
  • Confirmó que YPFB dejará la intermediación en la importación y comercialización de combustibles, mientras las empresas privadas asumirán un papel mayor en la provisión de sus propios insumos.
  • El Gobierno tomó el control de la logística para garantizar el abastecimiento y agilizará los procedimientos administrativos para que los privados importen y gestionen directamente sus insumos.

Los números: Paz afirmó que recibió un país “arrasado” y presentó un balance de sus primeros diez meses de gestión.

  • Heredó apenas $us 51 millones en reservas disponibles, una inflación interanual cercana al 25%, una deuda flotante superior a Bs 10.000 millones y un déficit fiscal real por encima del 16%.
  • Su administración redujo el desequilibrio fiscal en más de Bs 23.500 millones y proyecta cerrar la gestión con un déficit cercano al 9%.
  • La unificación cambiaria citada por Antelo cerró un ciclo de 15 años de tipo de cambio fijo y enfrentó una brecha paralela que superó el 40%.

Qué dicen: Las posiciones de ambos actores marcaron el tono del foro.

  • “Es subvención o futuro”, planteó Paz, quien también afirmó que “la subvención nos está matando” y que “vamos a hacer un país con reglas claras”, aunque el proceso no puede ejecutarse de la noche a la mañana.
  • Antelo ofreció acompañar reformas difíciles siempre que sean integrales y estén respaldadas por seguridad jurídica, y reconoció que el sector privado convivió durante años con excepciones y favores en lugar de exigir reglas institucionales sólidas.

Sí, pero: El escenario sigue siendo complejo pese a las definiciones del foro. Para la mayoría de consumidores, la gasolina se mantiene en Bs 6,90 y el diésel en Bs 9,80.

  • El retiro de la subvención para grandes consumidores ya generó rechazo entre sectores agroindustriales, y Paz no detalló cómo funcionaría el “refugio” de protección social que anticipó para los sectores más afectados.

Qué sigue: El foro cerró con el Libro Blanco de la Recuperación Económica de Bolivia, que plantea diez decisiones prioritarias para los próximos 24 meses con responsables, plazos e indicadores de cumplimiento, condicionado a seguridad jurídica y al fin de la competencia desleal del Estado.

La conclusión: El punto de fondo no fue un desacuerdo sobre el diagnóstico: la diferencia está en el tiempo.

  • Bolivia queda ante el desafío de sincronizar dos relojes —el de una economía que exige decisiones rápidas y el de una política que busca administrar el costo social—, con un margen para postergar los problemas cada vez menor.

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