Bancadas divididas abren paso a acuerdos por región en la Asamblea
Lo esencial: La fragmentación de las bancadas en la Asamblea Legislativa está reconfigurando la negociación política, donde los parlamentarios priorizan cada vez más las demandas regionales por encima de la disciplina partidaria al definir su apoyo a proyectos de ley.
Por qué importa: El Gobierno enfrenta un Parlamento sin cohesión orgánica clara justo cuando busca viabilizar un nuevo paquete normativo y asegurar gobernabilidad.
- La dinámica obliga al oficialismo y a la oposición a construir acuerdos puntuales para sacar adelante leyes y el presupuesto, convirtiendo cada votación en una negociación caso por caso.
Estado actual: Las fisuras atraviesan a las principales fuerzas de la ALP y la correlación de fuerzas se define por temas concretos como inversión, riego, hidrocarburos u obras departamentales.
- En el PDC conviven parlamentarios que respaldan al Gobierno y otros que cuestionan sus políticas.
- En Alianza Libre no existe cohesión plena entre los partidos aliados, según admitió el diputado Édgar Zegarra.
- En Alianza Unidad, el distanciamiento de Samuel Doria Medina del Ejecutivo ha impactado en el comportamiento de algunos legisladores.
Qué dicen: Los legisladores coinciden en que la lógica parlamentaria se ha desplazado hacia la defensa de proyectos regionales.
- “Lo que manda el parlamento son las posiciones regionales departamentales”, afirmó el diputado potosino de Libre Édgar Zegarra, quien agregó que los jefes de alianza “ya no son los caciques” de antes.
- “Cada legislador defienda su región”, sostuvo el oficialista Alejandro Medinaceli, mencionando proyectos como exploración de gas en el norte paceño o iniciativas de riego en Oruro.
- El senador Freddy Castillo señaló que la línea política no debería impedir la aprobación de proyectos considerados de interés para una región.
Contexto: El nuevo mapa legislativo ya venía mostrando una Asamblea sin mayorías claras y con bloques atravesados por divisiones internas. En Santa Cruz también se han expresado críticas al Presupuesto General del Estado reformulado 2026 por considerarlo insuficientemente descentralizador.
Entre líneas: La clave para aprobar reformas ya no parece estar solo en los pactos partidarios, sino en la capacidad del Gobierno de responder a las prioridades de cada departamento, lo que representa un desafío mayor para lograr gobernabilidad.
