Chaqueo, sequía y viento, los factores detrás del retorno del fuego cada invierno
Lo esencial: Bolivia tiene incendios forestales activos en Tarija, Santa Cruz y Cochabamba en el arranque de la temporada seca de 2026, con el municipio tarijeño de San Lorenzo declarado en desastre.
Por qué importa: La reaparición del fuego no es una emergencia puntual, sino el inicio previsible de una temporada de meses. Para las ciudades significa humo y aire deteriorado; para los bosques, una presión que se repite cada invierno.
Por qué se repite
- Julio abre la temporada de chaqueo: la quema agrícola para habilitar tierras coincide con la época más seca del año.
- La sequía y los vientos fuertes —de 90 a 120 km/h en Santa Cruz esta semana— convierten quemas controladas en incendios que se escapan de las manos.
- Parte del fuego cruza desde Brasil: el foco que ingresó al Pantanal boliviano, en Otuquis, se originó en territorio brasileño el 16 de julio.
Los números: El peor año registrado fue 2024, con 10,77 millones de hectáreas quemadas; Santa Cruz concentró el 65% y el Beni, el 30%, según el IBIF. El instituto calcula que el 63,65% de esa superficie tenía cobertura boscosa. El gráfico muestra la evolución anual desde 2010.
Superficie quemada en Bolivia por año (2010-2024)
En hectáreas. Fuente: IBIF, en base a datos de SATRIFO y Dirección Forestal de la ABT (MMAYA)La respuesta oficial: La ABT informa que su plan de prevención se centra en la articulación interinstitucional antes de la temporada crítica.
- Según la entidad, sostuvo reuniones de coordinación con municipios, asociaciones de alcaldes y unidades militares en Beni, Tarija y Santa Cruz para organizar talleres, capacitaciones y respuesta conjunta.
- En el terreno, el Ministerio de Defensa desplegó helicópteros y brigadas en Tarija, donde el ministro Ernesto Justiniano sobrevoló las zonas afectadas de San Lorenzo.
Entre líneas: Para el IBIF, la magnitud del fuego no se explica solo por el clima.
- El instituto sostiene que las políticas nacionales no favorecen la conservación de los bosques y que la presión por ampliar la frontera agrícola sobre tierras de uso forestal amenaza la continuidad de los planes de manejo.
Qué sigue: La temporada de quemas recién empieza y suele extenderse hasta octubre. La Policía y la Fiscalía investigan a los responsables de los focos provocados. Falta aún un dato oficial consolidado de la superficie quemada en lo que va de 2026.
