Ilustración: El Post

Bolivia se encamina a flexibilizar el dólar: qué gana y qué arriesga

Lo esencial: La flexibilización del tipo de cambio en Bolivia está cada vez más cerca: el
viceministro Christian Morales anunció que el financiamiento del FMI que respaldará la unificación cambiaria ya es inminente.

Por qué importa: El paso a un tipo de cambio flotante administrado por el Banco Central redefine cuánto reciben los exportadores por sus divisas, cómo registran sus cuentas las empresas y qué pasa con los precios. El resultado para tu bolsillo dependerá de si el ajuste llega con disciplina fiscal o con inflación.

Los números: Las cifras que enmarcan la medida.

  • Las Reservas Internacionales Netas cayeron de $us 15.123 millones en 2015 a $us
    4.546,8 millones al 29 de mayo de 2026.
  • En mayo de 2025 el dólar paralelo llegó a 20 Bs, casi el triple del valor oficial
    vigente.

Qué dicen: Los analistas consultados coinciden en que el modelo fijo se agotó.

  • David Espinoza, presidente del BCB, admitió en noviembre de 2025 que “el tipo de cambio fijo fue un error” y anunció el tránsito a un régimen “flexible, único y real” en 2026.
  • El economista Germán Molina sostiene que un esquema regulado por el mercado corregirá las distorsiones contables de las empresas y devolverá ingresos reales al sector exportador.
  • Gonzalo Chávez, economista, recuerda que el sistema de cambio móvil previo (1985-2011) permitía una gestión más eficiente que la política rígida posterior.

Sí, pero: La flexibilización no es positiva por sí sola; su resultado depende de condiciones que aún no están dadas.

  • Molina advierte que, sin disciplina en el gasto estatal, la medida podría disparar la inflación: la sostenibilidad exige equilibrio o superávit fiscal y el Presupuesto General del Estado “realista” que pedirá el FMI.
  • Chávez plantea que la unificación debe ir acompañada de un ataque al déficit
    público —sobre todo al gasto por importación de diésel y gasolina— y de un
    refuerzo urgente de las reservas del BCB.
  • Aun así, Molina estima que el golpe al costo de vida sería limitado, porque el ajuste a precios reales ya se absorbió a través del mercado paralelo.

El antecedente clave: Bolivia sostuvo un tipo de cambio fijo de 6,96 Bs por dólar desde noviembre de 2011 (más de 14 años sin cambios y el único caso de este tipo en
Sudamérica). El Gobierno lo defendió incluso durante la crisis de dólares (2023-2025), al considerar que devaluar sin estabilizar antes la economía sería “irresponsable”.

Qué sigue: El Gobierno proyecta unificar durante 2026 las dos cotizaciones vigentes (oficial de 6,96 Bs y Valor Referencial de 9,94 Bs), sin fecha definida.

  • Según Molina, un crédito del FMI de unos $us 3.000 millones aportará la liquidez inicial.

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