El caso “narcomadera” profundiza las divisiones en el escenario político
Lo esencial: El caso “narcomadera” —la incautación de 108 toneladas de droga impregnada en madera boliviana detectada en Chile— desató una confrontación política interna entre el Gobierno, el vicepresidente Edmand Lara, legisladores y líderes opositores sobre las responsabilidades del Estado.
Por qué importa: La fractura expuesta entre el Vicepresidente y el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, evidencia una crisis institucional que trasciende el ámbito judicial.
- El enfrentamiento público entre autoridades del mismo Estado debilita la capacidad de respuesta coordinada frente a un escándalo internacional que cuestiona la efectividad de toda la política antidrogas boliviana.
La fractura interna: El vicepresidente Lara rompió públicamente con la postura oficial y responsabilizó directamente a las autoridades de seguridad.
- Apuntó contra el Ministro de Gobierno; el comandante general de la Policía, Mirko Sokol; el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), Franz Cabrera, y el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano (antes viceminstro de Defensa Social).
- Rechazó participar en la comisión internacional de investigación propuesta por el Gobierno, calificándola como una responsabilidad exclusiva de las autoridades competentes.
- Cuestionó incluso la efectividad de la DEA, “ni siquiera con la presencia de la DEA hay resultados, al contrario, hay más droga, hay más tráfico, hay más organizaciones criminales y más impunidad”, dijo.
La respuesta del Gobierno: El ministro Oviedo anunció una Comisión de Verificación e Investigación Internacional con participación de la DEA, la Unión Europea y la Policía de España.
- Lanzó un desafío político al convocar a Lara, Evo Morales y Jorge Tuto Quiroga a designar representantes para fiscalizar las investigaciones.
Qué dicen: Las posiciones enfrentadas quedaron expuestas en declaraciones públicas.
- “Siempre el mismo patrón, escándalo internacional y ninguna responsabilidad interna. Fracasó toda la política de Estado en la lucha contra el narcotráfico”, afirmó el vicepresidente Lara.
- “Si tienen el valor civil, que designen un delegado cada uno para que acompañe y fiscalice esta tarea de verificación internacional”, sostuvo el ministro Oviedo.
- “Es una operación de escala industrial nunca antes vista. Los que manchan a Bolivia son los corruptos, los cómplices, que permiten que esto pase una y otra vez”, declaró el expresidente Quiroga.
Los números: La magnitud del caso alimenta la controversia política.
- 108 toneladas de sustancias ilícitas fueron detectadas impregnadas en madera boliviana.
- Al menos 45 contenedores con más de mil toneladas de madera contaminada fueron identificados.
- El valor comercial estimado supera los $us 8.300 millones en mercados internacionales.
El frente legislativo: La oposición parlamentaria escaló sus demandas contra el Ejecutivo.
- El diputado Rafael López anunció una interpelación contra el ministro Oviedo, “no podemos tener un ministro incapaz”, indicó.
- El diputado Rolando Pacheco exigió la renuncia de la autoridad, “o renuncia o nosotros lo vamos a censurar”.
- Legisladores de diferentes bancadas plantearon conformar una comisión especial de seguimiento al caso.
Entre líneas: Los analistas identifican que el caso profundizó tensiones políticas preexistentes.
- Marco Fuentes advirtió que la confrontación puede generar problemas de gobernabilidad porque el Gobierno no tiene mayoría en la Asamblea Legislativa.
- El fiscal departamental de Santa Cruz Alberto Zeballos informó que pruebas rápidas de narcotest aplicadas a un cargamento de madera decomisado en el aeropuerto de Viru Viru dieron positivo a cocaína.
La conclusión: El caso “narcomadera” dejó de ser únicamente una investigación sobre narcotráfico para convertirse en una crisis de credibilidad institucional. Mientras avanzan los allanamientos en Pando y Beni y las pericias sobre nuevos cargamentos en Viru Viru, la pregunta central sigue sin respuesta, cómo una operación de esta magnitud logró desarrollarse sin ser detectada por los mecanismos de control del Estado.
