Jukus aprehendidos después del operativo policial el 19 de abril. Foto: Radio Kollasuyo

Las pérdidas por juqueo en Bolivia superaron los $us 100 millones en dos años

Lo esencial: El juqueo (robo organizado de mineral) ha drenado más de 100 millones de dólares de la economía minera boliviana entre 2024 y 2026, transformándose de una práctica de subsistencia en una estructura criminal que golpea a empresas estatales y cooperativas.

Por qué importa: La minería representó el 24% de las exportaciones totales del país en 2023, y este drenaje sistemático reduce la capacidad productiva nacional, genera evasión fiscal y afecta los ingresos por exportaciones.

  • La empresa Minera Huanuni apenas alcanza entre el 60% y 65% de sus metas de producción debido a los robos, evidenciando cómo el juqueo compromete la operatividad de centros estratégicos del Estado.

Los números: Las cifras revelan la magnitud del fenómeno en las principales operaciones estatales.

  • La Cooperativa Minera de Bolivia (Comibol) registró pérdidas anuales de 52 millones de dólares en 2023, equivalentes al 10% – 15% de su producción total.
  • Huanuni pierde cerca de 20 millones de dólares al año, con incursiones mensuales de hasta 100 personas que sustraen mineral valorado en 300.000 dólares.
  • En lo que va de 2026 se han registrado asaltos armados a cinco ingenios y dos yacimientos en Oruro y Potosí.

Contexto: El juqueo tiene raíces en la época colonial bajo el nombre de kajcheo, una práctica tolerada donde los mitayos podían extraer pequeñas cantidades de mineral para compensar sus bajos salarios. Durante el siglo XX sobrevivió como forma de subsistencia para desempleados y extrabajadores tras las crisis mineras, conocido como “robo hormiga” con impacto limitado.

Estado actual: El juku contemporáneo ha evolucionado radicalmente hacia una estructura criminal sofisticada.

  • Operan en grupos de más de 30 personas con jerarquías definidas: los que ingresan, los que cargan y los que aseguran la salida.
  • Utilizan armas de fuego, gases lacrimógenos y explosivos de alto poder, como la dinamita.
  • Ya no buscan mineral residual; asaltan ingenios para robar concentrados de plata y estaño procesados, con valor de mercado inmediato.

Entre líneas: El juqueo solo es rentable porque existe un mercado que “limpia” el mineral robado. Los concentrados sustraídos pierden su trazabilidad original, permitiendo que sean mezclados con producción legal y comercializados como legítimos.

Qué dicen: “Cuando un recurso robado puede ser comercializado como si fuera legítimo, el delito deja de ser un hecho aislado y se convierte en un modelo de negocio”, afirmó el analista minero Jaime Cuéllar.

Sí, pero: A pesar de que la Ley 1093 establece penas de hasta 10 años de cárcel y la Policía ha intensificado operativos logrando capturas, el sector cooperativista denuncia que los delincuentes suelen ser liberados rápidamente por falta de argumentos sólidos en los procesos judiciales.

El hecho reciente: Un enfrentamiento entre cooperativistas y presuntos jukus dejó un fallecido y varios heridos el domingo 19 de abril en el sector Pailaviri del Cerro Rico de Potosí. Los cooperativistas aprehendieron a 20 personas que fueron sorprendidas trabajando irregularmente en el interior de la mina; un joven de 20 años murió tras el ingreso hospitalario.

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