Paraguay gana atractivo para empresas bolivianas; Paz busca revertir la fuga
Lo esencial: Empresas bolivianas trasladan capital y operaciones a Paraguay de forma sostenida, mientras el gobierno de Rodrigo Paz impulsa incentivos para repatriar los capitales que salieron del país.
Por qué importa: La salida de empresas —muchas de ellas exportadoras— resta divisas y empleo justo cuando Bolivia intenta estabilizar su economía tras la peor crisis en cuatro décadas.
- Para el empresario o ejecutivo que evalúa dónde poner su capital, la pregunta ya no es solo qué ofrece Paraguay, sino si el giro fiscal de Paz alcanza para que el dinero se quede.
El imán fiscal de Paraguay
- El presidente de la Federación de Empresarios Privados de Cochabamba, Luis Laredo, atribuye el atractivo a una tasa impositiva uniforme del 10% —igual para IVA, renta personal y ganancias empresariales— y a la ausencia de restricciones cambiarias.
- El empresario Mauricio Laguna, de Bolivian Agrotrader, suma la exención de impuestos a las exportaciones y los regímenes de zonas francas y maquila.
- La Hidrovía Paraguay-Paraná y el Corredor Bioceánico abren a esas empresas una salida de mercancías hacia el Atlántico.
- Laredo recordó que el Índice de Libertad Económica 2024 de The Heritage Foundation ubica a Paraguay en el puesto 80 y a Bolivia en el 165.
El plan de Paz: El gobierno anunció exonerar de impuestos la repatriación de capitales que salieron del país y eliminó el impuesto a las grandes fortunas que —según cifras oficiales— habría empujado la fuga de más de $us 2.000 millones. La medida integra un paquete de simplificación tributaria y liberación de exportaciones.
Los números
- Paraguay contabilizó más de 60 empresas bolivianas y más de $us 1.000 millones en inversiones.
- El analista Carlos Hugo Molina elevó la cifra a más de 250 empresas bolivianas en Asunción, en una columna de opinión de julio de 2026.
Qué sigue: Paz visitó Asunción en julio y selló acuerdos de integración con Paraguay, incluida la reactivación de URUPABOL Empresarial. Queda por verse si sus incentivos a la repatriación revierten una salida que, según el economista Fernando Romero, ya lleva cerca de una década.
