Espinoza dice que el FMI no pone condiciones; el FMI las llama “condicionalidad”
Lo esencial: El Gobierno negocia con el FMI un crédito de $us 2.500 a $us 2.800 millones, cuyo anuncio formal se espera en los próximos días, y el ministro de Economía, Gabriel Espinoza, calificó de “mito” que el organismo imponga condiciones.
Por qué importa: Lo que esté o no escrito en ese acuerdo definirá el margen del gasto público, los subsidios y el régimen cambiario hasta 2029, decisiones que tocan el bolsillo del lector. Y el detalle de esos compromisos todavía no es público.
Qué dicen: “Lo que uno hace es presentar un programa al Fondo, que es un programa tuyo, y tú te comprometes a cumplir tu programa (…). Si tu programa no lo convence, no te da la plata. Entonces, no hay condiciones en realidad”, explicó Espinoza el 24 de julio en el Foro Económico Mujer 2026.
La condicionalidad: El organismo tiene un nombre propio para eso: su ficha oficial se titula “La condicionalidad del FMI” y establece que sus préstamos “siempre han estado sujetos a condiciones de política”, con metas cuantitativas y reformas cuyo cumplimiento se examina en revisiones periódicas. La base de datos MONA, de acceso público, registra la condicionalidad de cada programa.
- La doctrina del organismo también respalda la otra mitad: el programa lo diseña y presenta el país. Ambas afirmaciones conviven, y la diferencia está en el momento del proceso al que cada una se refiere.
El camino del crédito del FMI: quién decide qué y en qué momento
Fuente: FMI, ficha oficial «La condicionalidad del FMI» y descripción de sus acuerdos de préstamo (imf.org); Constitución Política del Estado para el paso 4.Prepara y presenta su programa
El plan lo redacta el Gobierno, pero se negocia con la misión técnica del organismo: debe convencerla de que es sostenible —responsabilidad fiscal, equilibrios monetarios, acumulación de reservas—. Ahí se define qué metas y reformas quedan escritas.
Cierra un entendimiento
Las autoridades y el personal del FMI acuerdan el contenido del programa y lo elevan al Directorio. Ese documento —el memorándum— contiene los compromisos concretos.
Aprueba el acuerdo y el primer tramo
Dar el financiamiento equivale a aprobar el plan. Pero el dinero no llega de una vez: se habilita el primer desembolso y el resto queda escalonado.
El aval de la Asamblea Legislativa
El Artículo 322 de la Constitución exige que la Asamblea autorice la contratación de deuda pública, previa demostración de capacidad de pago. Su ausencia fue uno de los argumentos con los que el BCB justificó devolver el crédito de 2020.
Revisiones periódicas por cada tramo
El Directorio examina el cumplimiento de los criterios cuantitativos y de los parámetros estructurales. De cada revisión depende el desembolso siguiente.
Dispensa o interrupción
Ante una meta cuantitativa incumplida, el Directorio puede otorgar una dispensa si considera que el programa aún funcionará; si no, el desembolso se frena. Los incumplimientos estructurales se evalúan en el desempeño general.
El FMI registra la condicionalidad de cada programa en su base de datos pública MONA. El momento exacto del trámite legislativo (paso 4) depende de la normativa nacional y no forma parte del procedimiento del organismo.
El antecedente: La última vez que Bolivia discutió condiciones del FMI, el crédito terminó devuelto: en 2021, el gobierno de Luis Arce reembolsó $us 346,7 millones de un préstamo de emergencia recibido en pandemia.
- El BCB justificó la devolución en que el crédito era “irregular y oneroso”, comprometía la soberanía económica y carecía de aval legislativo.
Los números: Bolivia no firma un programa con el organismo desde 2006, cuando el gobierno de Evo Morales dejó vencer el último acuerdo: un Stand-By de 2003 por $us 200 millones. El monto hoy en negociación multiplica por más de 12 aquel programa y equivale a entre siete y ocho veces la devolución de 2021 (cálculos de El Post).
Bolivia y el FMI: dos décadas de distancia, en cinco gobiernos
Fuente: histórico de acuerdos de Bolivia con el FMI (registros del organismo compilados por UDAPE, 2025); comunicados del BCB (2021) y declaraciones del Ministerio de Economía (2026)El último programa formal
Bolivia firma un acuerdo Stand-By con el FMI durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada: el último de una veintena de acuerdos que el país suscribió con el organismo desde 1956.
La ruptura
El acuerdo expira sin renovarse, ya con Evo Morales en el gobierno. Bolivia dejó sin desembolsar casi una cuarta parte del monto aprobado y quedó sin programas con el organismo.
El crédito de la pandemia
El gobierno interino de Jeanine Áñez recibe $us 329,4 millones bajo el instrumento de financiación rápida, equivalentes al 100% de la cuota de Bolivia y al tope acumulado de esa línea. Es un desembolso único, sin condicionalidad ni revisiones posteriores.
La devolución
El gobierno de Luis Arce devuelve el crédito completo, con intereses y comisiones. El BCB lo califica de «irregular y oneroso» y afirma que comprometía la soberanía económica del país.
La flexibilización cambiaria
El gobierno de Rodrigo Paz abandona el tipo de cambio fijo vigente por más de una década, en línea con lo que el FMI venía recomendando.
El regreso
El Gobierno negocia un nuevo programa plurianual con el FMI, el primero en dos décadas. El anuncio formal se espera en los próximos días.
Los montos del acuerdo en negociación, del programa de 2003 y de la devolución de 2021 se detallan en el cuerpo de la nota. La proporción no desembolsada en 2006 es cálculo de El Post sobre los montos aprobado y retirado que registra el FMI.
Qué sigue: El anuncio formal se espera en días y, según Espinoza, más de la mitad del desembolso llegaría entre fines de agosto y principios de septiembre. El memorándum con los compromisos todavía no es público.
