Hospital Oncológico en la ciudad de La Paz.
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Bloqueos ponen en riesgo tratamientos y vidas de pacientes con cáncer

Lo esencial: La Confederación Boliviana de Pacientes con Cáncer se declaró en emergencia nacional tras más de 42 días de bloqueos de carreteras, denunciando que cientos de enfermos enfrentan obstáculos para acceder a quimioterapias, radioterapias, controles médicos y medicamentos.

Por qué importa: Los tratamientos oncológicos están sujetos a cronogramas rigurosos que no admiten postergaciones, y retrasar una quimioterapia tiene efectos directos sobre la probabilidad de curación, recaída y recuperación del paciente.

  • Para muchos enfermos, el sistema público representa la única oportunidad de continuar luchando contra la enfermedad, ya que no tienen posibilidad de recurrir a tratamientos privados.

Panorama general: La crisis afecta múltiples dimensiones del sistema de atención oncológica en el país.

  • Pacientes provenientes de Cochabamba, Oruro, Potosí, Chuquisaca y otras regiones permanecen varados o no pueden llegar a La Paz, donde se concentran los principales servicios especializados.
  • En Chuquisaca no existe servicio de radioterapia, por lo que los pacientes deben ser derivados a La Paz o Santa Cruz, traslados que se vuelven prácticamente imposibles con las rutas bloqueadas.
  • Hospitales de La Paz reportaron dificultades para recibir insumos médicos, medicamentos y oxígeno medicinal, mientras varios centros comenzaron a restringir procedimientos programados para priorizar únicamente casos de urgencia.

Los números: Las cifras del Instituto Chuquisaqueño de Oncología reflejan el impacto concreto de la crisis.

  • Entre seis y ocho pacientes que debían acudir a controles o sesiones de quimioterapia no lograron llegar a Sucre durante las últimas dos semanas.
  • El centro atiende diariamente a cerca de 18 pacientes en sesiones de quimioterapia distribuidas en dos turnos.
  • Los tiempos de quimioterapia son rígidos: cada 21 días o cada 30 días, dependiendo de los esquemas de tratamiento.

Qué dicen: Las voces de pacientes y profesionales de la salud reflejan la gravedad de la situación.

  • “Bloquear una carretera es fácil, pero bloquear el dolor de un paciente con cáncer es imposible”, afirmó Edmy Zeballos, presidenta de la Confederación Boliviana de Pacientes con Cáncer.
  • “Nos están sentenciando a muerte con estas actitudes. La gente que más sufre es la misma gente que ellos están bloqueando”, denunció Zeballos al pedir que permitan el paso de pacientes y ambulancias.
  • “Retrasar la quimioterapia para cualquier paciente tiene un costo en cuanto al porcentaje de curación, al porcentaje de recaída y al porcentaje de recuperación”, advirtió Jorge Tango, director del Instituto Chuquisaqueño de Oncología.

Entre líneas: La crisis expuso una debilidad estructural del sistema de atención oncológica en Bolivia: la concentración de servicios especializados en pocas ciudades deja a pacientes de regiones alejadas como los Cintis, San Lucas, Monteagudo o Villa Serrano con opciones de atención limitadas o inexistentes.

El costo humano: Las consecuencias ya se reflejan en casos concretos que generaron preocupación entre organizaciones de pacientes.

  • Un paciente con cáncer de Monteagudo enfrentó numerosas dificultades para trasladarse a Sucre y posteriormente falleció sin poder retornar a su tierra junto a su familia.
  • Una paciente oncológica que debía trasladarse para recibir tratamiento especializado falleció tras enfrentar obstáculos para acceder oportunamente a la atención médica requerida.

La conclusión: Para quienes enfrentan un diagnóstico de cáncer, los más de 40 días de bloqueos no se miden únicamente en carreteras cerradas, sino en tratamientos retrasados, oportunidades perdidas y una lucha diaria por acceder a una atención que puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.

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