Cómo Bolivia dejó de ser ruta y se volvió fábrica: la economía de la cocaína, el oro ilegal y un Estado capturado
Al menos 17 clanes familiares, megalaboratorios en el Chapare y un negocio del oro ilegal de unos $us 4.000 millones al año. Un informe de la Fundación Milenio describe cómo una “zona de penumbra” entre lo legal y lo ilegal convirtió al país en un nodo del crimen transnacional, y por qué la captura de Marset podría ser un punto de inflexión.
EL POST – REDACCIÓN – JUNIO 2026
EL INFORME: Este especial analiza “Bolivia: la economía política de los mercados ilícitos y la criminalidad transnacional. Zonas de penumbra y vulnerabilidad del Estado”, de Henry Oporto y Ricardo Calla, publicado por la Fundación Milenio (Serie Análisis N° 41, mayo de 2026). El documento sintetiza una investigación realizada en el marco del proyecto “Redes en la sombra. Crimen Organizado Transatlántico y la Influencia Autoritaria en América Latina”, conducido por la fundación europea Centro para el Estudio de la Democracia (CSD). Todas las cifras y afirmaciones de esta nota provienen de ese informe.
Lo esencial
En dos décadas, Bolivia pasó de ser país de tránsito a productor de cocaína a escala industrial. Según el informe de la Fundación Milenio, hoy al menos 17 clanes familiares operan en red y el oro ilegal mueve unos $us 4.000 millones al año.
Por qué importa
- El doble frente. El informe sostiene que la cocaína dejó de ser el único problema: el oro ilegal del piedemonte amazónico se volvió una segunda economía criminal, entrelazada con narcotráfico, contrabando y lavado.
- Un Estado debilitado. El documento describe infiltración del narco en la Policía, una justicia capturada y “capital corrosivo” de potencias autoritarias, factores que neutralizan el combate al crimen.
- Una ventana política. La captura de Marset, la descertificación de Estados Unidos y el Escudo de las Américas ponen a prueba al gobierno de Rodrigo Paz.
De ruta a fábrica: Bolivia ya produce cocaína a escala industrial
El informe parte de un cambio de fondo. Durante años, Bolivia exportó sobre todo hoja de coca cruda o pasta base a los países vecinos para su procesamiento. En las últimas dos décadas, sostienen los autores, el país se convirtió en productor y exportador completo de cocaína.
Las cifras muestran el salto. A inicios de la década de 2020, Bolivia era el tercer mayor productor mundial de coca/cocaína, detrás de Colombia y Perú. El cultivo llegó a 30.500 hectáreas en 2021, un 4% más que el año anterior según la ONUDC, y la producción de cocaína pura habría superado las 300 toneladas anuales.
En 2023, el propio gobierno reconoció la proliferación de megalaboratorios, sobre todo en el Chapare, y las incautaciones subieron 62% ese año. Aun así, los expertos citados estiman que solo se intercepta cerca del 10% de la droga. Para los autores, el narcotráfico boliviano es hoy una industria integrada verticalmente: del campo de coca al laboratorio y a la exportación.
Del “cato” a la fábrica de cocaína: dos décadas de cambio
Fuente: Fundación Milenio, Serie Análisis N° 41 (2026)El sistema de “catos”
Evo Morales asume el poder. Se instaura el control comunitario de cultivos y se formaliza el cultivo legal limitado de coca.
Expulsión de la DEA
El gobierno expulsa a la agencia antidrogas estadounidense. Proliferan los laboratorios de cocaína.
Cae el cultivo
La UNODC registra una reducción del 26% en el área cultivada de coca.
Tercer productor mundial
Bolivia se consolida como tercer productor de cocaína; más del 90% de la coca se desvía a mercados ilícitos.
Ley 906
La cuota legal de coca sube de 12.000 a 22.000 hectáreas.
Megalaboratorios
El gobierno reconoce su proliferación; las incautaciones aumentan 62%.
Descertificación
Estados Unidos descertifica a Bolivia; las autoridades admiten al menos 17 clanes.
¿Punto de inflexión?
Captura de Sebastián Marset y adhesión de Bolivia al Escudo de las Américas.
La zona de penumbra: el modelo que convivió con el desvío
El concepto central del informe es la “zona de penumbra” entre lo legal y lo ilegal. Cuando Evo Morales asumió en 2006, cambió la estrategia: en lugar de la erradicación, instauró el control comunitario y formalizó el sistema de “catos” —cultivo legal limitado, un cato por familia, vigilado por los sindicatos cocaleros.
El modelo mostró resultados iniciales. La UNODC registró una caída del 26% en el área cultivada entre 2010 y 2013, sin los conflictos violentos de la erradicación previa. Pero el equilibrio estuvo lleno de contradicciones: tras la expulsión de la DEA en 2008 proliferaron los laboratorios, y para 2014 más del 90% de la coca boliviana se desviaba a mercados ilícitos. La cuota legal subió de 12.000 a 22.000 hectáreas con la Ley 906 de 2017.
El documento subraya un rasgo singular: en el Chapare los sindicatos funcionan como autoridades paralelas de facto, que asignan tierras, median disputas y hacen cumplir normas comunales. Eso explicaría por qué la economía de la droga en Bolivia ha sido menos violenta que en México, Colombia o Ecuador: está entrelazada con las estructuras comunitarias, no dominada por cárteles en guerra.
17 clanes y una red global
El negocio está dominado por clanes familiares extendidos que operan como minicárteles. En 2025, las autoridades admitieron al menos 17 clanes en el país, concentrados en el Chapare, Santa Cruz, Beni y las fronteras del Altiplano, con división de tareas: una red mueve la droga, otra la almacena, otra lava el dinero.
A diferencia de los cárteles monolíticos de la Colombia de los años 80, los autores describen alianzas fluidas en red. Los clanes locales producen y manejan la logística; el PCC, el Comando Vermelho y los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación operan como agregadores; y la ’Ndrangheta italiana y las mafias balcánicas intervienen en el transporte hacia Europa y el Pacífico.
Las rutas de salida de la cocaína boliviana
Fuente: Fundación Milenio, Serie Análisis N° 41 (2026)| Dirección | Ruta principal |
|---|---|
| Este — Brasil | Santa Cruz rumbo a Mato Grosso y al puerto de Santos; desde allí, reexportación a Europa. |
| Sureste — Paraguay y Argentina | Corredor fluvial Paraguay-Paraná y puertos argentinos del Atlántico. |
| Oeste — Chile | Puertos de Arica e Iquique como plataformas de exportación marítima; avionetas por los Andes. |
| Pacífico — Australia | Ruta emergente; un kilo de cocaína cuesta varias veces más que en Los Ángeles o Madrid. |
La cocaína sale en todas direcciones, según el informe. Hacia el este, por Brasil; hacia el sureste, por Paraguay y Argentina; hacia el oeste, por Chile; y una ruta emergente apunta al Pacífico y a Australia, el mercado más rentable por sus altos precios.
El nuevo frente: el oro ilegal
Uno de los aportes más fuertes del informe es poner la minería ilegal de oro en el centro de la economía criminal. La Unidad de Investigación Financiera la reclasificó de “riesgo emergente” a riesgo real alto para el país.
La economía del oro ilegal, en cifras
Según el informe de la Fundación MilenioSegún los autores, muchos emprendimientos pasaron a financiarse con narcotráfico y lavado, y creció la trata de personas en los campamentos. El documento destaca la presencia china en este negocio, con un flujo creciente de inmigrantes que se asocian con cooperativas locales.
En contraste, sostiene que no hay presencia rusa ni iraní en la minería ilegal: la influencia rusa habría sido sobre todo política, con interés en sectores como el litio.
El Estado capturado
El informe es directo sobre la cooptación institucional. Reporta que al menos 30 policías fueron investigados por narcotráfico entre 2022 y 2023, y que muchos volvieron al servicio sin sanciones graves. Suma informes de militares que ignoran vuelos de cocaína y de jueces y fiscales que eluden procesar a narcos conocidos.
Los autores lo enmarcan en el concepto de “capital corrosivo”: capitales ligados a Estados autoritarios que aprovechan la debilidad institucional para lucrar mientras cooperan con gobiernos que evaden la rendición de cuentas. El respaldo de China, y en menor medida de Rusia, habría contribuido a la permanencia del MAS en el poder.
¿Momento de inflexión?
El informe identifica un posible quiebre. El 13 de marzo, tras más de dos años de persecución, fue capturado en Santa Cruz el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, líder del llamado Primer Cartel Uruguayo, y trasladado a Estados Unidos por la DEA, que ofrecía hasta US$2 millones por información para detenerlo.
La captura llegó días después del 7 de marzo, cuando Donald Trump reunió en Miami a 12 presidentes latinoamericanos —entre ellos Rodrigo Paz— para firmar la adhesión al Escudo de las Américas, una alianza militar y de seguridad contra el narcotráfico que, según el informe, también busca reposicionar a Estados Unidos frente a China. A esto se suma la descertificación de Bolivia por Washington en septiembre de 2025.
La estrategia de salida
El informe cierra con una propuesta de estrategia de seguridad integral: preventiva, pero con medidas punitivas eficaces y respeto a los derechos humanos. Plantea cinco ejes.
Los cinco ejes de la estrategia de seguridad integral
Fuente: Fundación Milenio, Serie Análisis N° 41 (2026)| Eje | En qué consiste |
|---|---|
| Reforma policial | Formación especializada, mejores salarios, desconcentración, más presupuesto y despolitización de la institución. |
| Justicia eficaz | Rescatar al Poder Judicial y al Ministerio Público de la captura política y la corrupción. |
| Cooperación internacional | Reconstruir la confianza con vecinos y socios; intercambio de inteligencia y control del lavado de activos. |
| Cultivos excedentarios | Contener la expansión e industrializar la coca en productos legales, respetando el uso tradicional. |
| Minería ilegal | Enfrentar su vínculo con narcotráfico, lavado y trata, ante un escenario potencialmente violento. |
El momento de decisión
La trayectoria de Bolivia entre 2005 y 2025, concluyen los autores, muestra cómo las economías ilícitas prosperan donde se tolera la corrupción y la impunidad. El fin del ciclo del MAS abre una oportunidad de cambio.
Pero el informe advierte que ningún país enfrenta solo un fenómeno transnacional. El aislamiento boliviano, mientras crecían las redes criminales, es la lección central.
Fuente
Fundación Milenio, Serie Análisis N° 41 (mayo de 2026). Oporto, H. y Calla, R. “Bolivia: la economía política de los mercados ilícitos y la criminalidad transnacional. Zonas de penumbra y vulnerabilidad del Estado”. Investigación realizada en el marco del proyecto “Redes en la sombra”, conducido por el Centro para el Estudio de la Democracia (CSD).
Encuentra el informe completo, aquí
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