Dirigentes del auto transporte.
Choferes en La Paz, frente a la ANH, muestran la gasolina y los efectos en los motores. | Foto: APG

Cómo un decreto de 2019 acaba vinculado en 2026 a la gasolina adulterada

Lo esencial: YPFB señala al Decreto Supremo 3992, aprobado en 2019 durante el gobierno de Evo Morales, como una de las causas estructurales de la crisis de gasolina adulterada que ha paralizado a miles de vehículos en Bolivia desde inicios de 2026.

Por qué importa: La norma tiene siete años de vigencia, pero el problema estalló recién ahora, lo que genera interrogantes sobre qué falló en el sistema de control y por qué el modelo de mezclas pasó de ser complementario a convertirse en el centro de una crisis que ha dañado masivamente el parque automotor boliviano.

El decreto 3992: Promulgado el 24 de julio de 2019, habilitó a YPFB para importar “insumos y aditivos” de origen fósil para producir gasolina base, la cual puede mezclarse con aditivos vegetales como el etanol.

  • El objetivo era reducir la importación de combustible terminado y disminuir el peso de la subvención estatal.
  • Introdujo el concepto de blending (mezclado), permitiendo que el combustible comercial no llegue “cerrado” de origen, sino que se formule dentro del país combinando múltiples componentes.

Tres explicaciones del desfase: Expertos y autoridades plantean hipótesis fundamentales para explicar por qué la crisis estalló siete años después de aprobada la norma.

  • Dependencia estructural: En 2019 Bolivia dependía menos de las mezclas porque la producción nacional era mayor; con su caída progresiva, el blending dejó de ser complementario para volverse pieza central del abastecimiento bajo presión extrema.
  • Deterioro de infraestructura: Entre 2023 y 2025, por la escasez de dólares, los tanques operaron casi vacíos, provocando oxidación y acumulación de sedimentos que se removieron cuando se reabastecieron los inventarios a finales de 2025.
  • Flexibilización normativa: El Decreto Supremo 4718 de 2022 flexibilizó parámetros de calidad, permitiendo mayores niveles de manganeso y gomas, lo que aceleró la oxidación del combustible.

Otras causas: La normativa no es la única responsable de la crisis actual.

  • YPFB detectó diolefinas en la gasolina importada, compuestos inestables que generan gomas al contacto con el oxígeno y que no estaban contemplados en los controles tradicionales.
  • Las investigaciones apuntan a redes de robo y adulteración deliberada con agua y aceite dentro de la cadena logística.

Puntos críticos de adulteración en el traslado de gasolina

La gasolina base recorre cerca de 1.800 km desde puertos internacionales hasta su destino final.

Deslizá para ver la tabla completa
# Punto crítico y problema detectado Tipo de riesgo
1 Puertos de origen y buques

No se realizaban controles suficientes antes de la descarga de la gasolina base importada.

Control insuficiente
Control insuficiente
2 Plantas de almacenaje

El contacto con tanques deteriorados y humedad provoca “separación de fases”: el etanol absorbe agua y se separa de la mezcla.

Contaminación estructural
Contaminación estructural
3 Cisternas y transporte intermedio

Puntos vulnerables para la manipulación ilegal o la mezcla no autorizada con solventes durante el traslado.

Adulteración ilegal
Adulteración ilegal
4 Surtidores

La norma anterior (DS 4718) solo regulaba la calidad final del combustible, sin control sobre los insumos intermedios previos.

Vacío regulatorio
Vacío regulatorio

Cómo Bolivia fue dependiendo cada vez más del blending (2018–2026)

De las mezclas como complemento a las mezclas como pieza central del abastecimiento: siete años de un modelo que creció más rápido que sus controles.

2018 – 2019

Nace el modelo: Ley 1098 y la Súper Etanol 92

La Ley 1098 (2018) autoriza la mezcla de aditivos vegetales con combustibles fósiles. En 2019, YPFB implementa el esquema operativo: lanza la gasolina Súper Etanol 92 y arranca las mezclas con etanol anhidro para reducir importaciones y subvención.

Mezcla: 8%–12% Blending moderado

2020

La pandemia reduce la presión, pero la producción ya cae

La caída de demanda por COVID-19 aligera temporalmente la presión logística y las importaciones. No hay señales públicas de crisis de calidad. Sin embargo, la caída de inversión hidrocarburífera ya se sentía en la producción interna.

Pausa temporal Producción en descenso

2021 – 2022

El blending deja de ser complementario y se vuelve estructural

La producción nacional de líquidos sigue bajando. Bolivia depende cada vez más de gasolina base importada, aditivos y componentes externos. El país ya no mezcla para “mejorar” el combustible: mezcla para cubrir un déficit creciente de producción.

Importaciones crecientes Blending estructural

2023

El Gobierno acelera la estrategia de biocombustibles

La Gasolina Especial+ sube de 8% a 10% de etanol. El Gobierno anuncia que las mezclas permitieron dejar de importar cerca de 200 millones de litros ese año. El dato revela la magnitud de la dependencia alcanzada.

Etanol: hasta 10% 200 M litros no importados

Marzo 2024

Punto de inflexión: DS 5135 eleva el tope de mezcla al 25%

El Decreto Supremo 5135 eleva el límite potencial de mezcla hasta 25% e impulsa biodiésel y etanol como sustitutos de importaciones. La mezcla comercial se mantiene en torno al 10%–12%, pero el mensaje político es claro: Bolivia profundizará el modelo de blending.

Comienzan debates técnicos, advertencias de mecánicos y dudas sobre la compatibilidad del parque automotor con mezclas más altas.

Tope legal: 25% Primeras alertas técnicas

2025

Presión extrema: la cadena logística se vuelve crítica

Se profundizan la caída de producción interna, la presión fiscal por subvención y la complejidad logística. Analistas cuestionan volúmenes de importación, diferencias estadísticas y trazabilidad. El sistema ya depende de múltiples componentes simultáneos: gasolina importada, etanol, aditivos, almacenamiento prolongado y redistribución compleja.

Cadena vulnerable Trazabilidad cuestionada

2026

Estalla la crisis: vehículos dañados y denuncia de red de adulteración

Aparecen denuncias masivas de vehículos dañados, fallas mecánicas y combustible defectuoso. El Gobierno admite problemas de calidad atribuidos a tanques deteriorados, residuos contaminantes e inestabilidad en mezclas. Luego surge una denuncia aún más grave: una presunta red de robo y adulteración con agua y aceite dentro de la cadena logística.

La gran pregunta de fondo: ¿el sistema de blending terminó siendo demasiado complejo para los controles existentes?

Crisis masiva Presunta red de adulteración

El plan: El Gobierno ha decidido no abrogar el DS 3992, manteniendo el modelo de biocombustibles, pero implementará un nuevo reglamento de calidad con controles más estrictos.

  • Parámetro 23: Incorporación del “periodo de inducción” para medir la estabilidad química y evitar que la gasolina se oxide rápido.
  • Trazabilidad obligatoria: Seguimiento digital del combustible desde la importación hasta el surtidor.
  • Control en origen: Inspecciones técnicas en buques y adendas con proveedores para exigir menos gomas y manganeso desde el embarque.

Sí, pero: De no aplicarse estos ajustes, el sistema seguirá siendo vulnerable a la inestabilidad química del blending y a la manipulación en la logística.

  • Esto podría derivar en nuevos episodios de daños masivos al parque automotor si no se corrigen las fallas estructurales identificadas.

Qué dicen: Los protagonistas y expertos ofrecen distintas perspectivas sobre las causas y soluciones.

  • “Nuestras investigaciones técnicas han identificado tres causas estructurales… un vacío normativo grave, condiciones operativas en los tanques y el hallazgo de diolefinas”, afirmó Sebastián Daroca, presidente de YPFB.
  • “El etanol no es el problema; el problema es cuando se improvisa la logística y el control de calidad”, señaló Álvaro Ríos, exministro de Hidrocarburos.
  • “El etanol tiene afinidad con el agua; si existen problemas en tanques o transporte, la mezcla puede degradarse”, explicó Hugo del Granado, ingeniero químico.
  • “El combustible mezclado exige estándares técnicos y controles mucho más rigurosos”, advirtió Francesco Zaratti, analista energético.

Qué sigue:

  • YPFB busca “cerrar” este capítulo asegurando que la gasolina actual es “más segura que nunca”.
  • En el corto plazo se espera la aprobación del nuevo reglamento y la adecuación de laboratorios en plantas de almacenaje.
  • A largo plazo, el objetivo es revertir el oleoducto Sica Sica-Arica para importar crudo y procesarlo en refinerías nacionales.

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