El mercado de la leche se sincera: efectos de eliminar la banda de precios
Lo esencial: El Gobierno de Bolivia eliminó la banda de precios de la leche que rigió durante más de 15 años, poniendo fin a un modelo de regulación estatal que provocó distorsiones en el mercado lácteo.
Por qué importa: La desregulación permite que productores e industrias fijen precios según la dinámica del mercado, lo que podría revertir la caída del 30% en la producción registrada en los últimos años.
- Las empresas lácteas ya no estarán obligadas a absorber los incrementos de costos sin poder ajustar precios al consumidor, evitando las pérdidas millonarias anuales que comprometían su viabilidad financiera.
El antecedente clave: El intervencionismo comenzó en 2007 con la creación de Lacteosbol y se consolidó en 2011 con la Ley N° 204 que estableció el Fondo ProLeche, facultando a los ministerios para aprobar anualmente bandas de precios tanto al productor como al consumidor final.
- Aunque el esquema logró incrementar el consumo de leche de 42 a 69 litros per cápita, mantener los precios congelados por más de una década generó un desacople crítico entre los costos reales de insumos y los precios regulados.
Los números: Las cifras revelan la magnitud del deterioro productivo bajo el esquema de bandas.
- En Santa Cruz, la capacidad productiva retrocedió a niveles de hace 14 años, con 13.000 vacas que dejaron de ordeñarse diariamente.
- La producción departamental disminuyó en 351 millones de litros en el último quinquenio, según el presidente de la CAO, Klaus Frerking.
Evolución de la producción de leche en Bolivia
Sí, pero: El economista Germán Molina advierte que el impacto inmediato para familias y consumidores podría ser adverso debido al ajuste de precios, dada la baja elasticidad de la demanda en un producto sin sustitutos perfectos para poblaciones vulnerables como niños y ancianos.
- No obstante, prevé que a mediano plazo la libre competencia entre productores obligue a mantener precios constantes o incluso a la baja para beneficiar al consumidor final.
Qué sigue: El Estado asumirá un rol de monitoreo estratégico a través de ProBolivia para prevenir especulación, mientras la Mesa de Concertación Permanente facilitará acuerdos entre todos los actores de la cadena láctea para garantizar el abastecimiento.
