Polémica en el trópico: propuesta de asilo para Morales tensiona a las bases cocaleras
Lo esencial: El dirigente cocalero Elmer Lizarazu propuso gestionar un eventual asilo político para Evo Morales durante un ampliado de la Central Ivirizu Vandiola, desatando una controversia en el trópico de Cochabamba donde sectores afines al exmandatario rechazaron la iniciativa.
Por qué importa: La propuesta expone fisuras internas en uno de los principales bastiones políticos de Morales, donde comienzan a emerger tensiones entre la disciplina orgánica y las señales de desgaste en las bases cocaleras.
- El debate abre interrogantes sobre la sostenibilidad de la vigilia que protege al exmandatario desde octubre de 2024 y podría reconfigurar la estrategia del movimiento hacia la disputa política.
El problema: Lizarazu advirtió que la custodia permanente al exjefe de Estado está generando un desgaste económico, social y organizativo en las bases del Chapare.
- Según el dirigente, aunque el malestar no se expresa abiertamente, existe cansancio acumulado entre los afiliados movilizados, quienes sostienen turnos de vigilancia desde hace más de un año.
- La vigilia concentra recursos y energías que podrían destinarse a otras tareas organizativas y políticas, según su criterio.
La propuesta: Lizarazu planteó “buscar otros mecanismos de protección”, incluyendo la posibilidad de trasladar a Morales a otro país, con el fin de preservar la fuerza del movimiento y reorientarla hacia la disputa política.
La respuesta evista: El vocero de “Evo Pueblo”, Omar Ramírez, descalificó la postura al asegurar que no responde a una decisión orgánica y atribuyó a Lizarazu cercanía con el exsenador Andrónico Rodríguez.
- Ramírez insistió en que la vigilia se mantiene por “disciplina sindical y política” y responde a resoluciones adoptadas en instancias colectivas.
- Explicó que la medida se sostiene mediante un sistema rotativo entre centenares de comunidades del trópico, permitiendo que los afiliados participen de forma periódica sin abandonar permanentemente sus actividades productivas.
Contexto: Morales permanece en Lauca Ñ tras la emisión de una orden de aprehensión vinculada a un proceso por presunta trata agravada de personas, con hechos que según la Fiscalía se remontan a 2016.
- El exmandatario rechaza las acusaciones y las atribuye a una “persecución política”.
- A ello se suma su inhabilitación para postular nuevamente a la presidencia, tras un fallo constitucional que ratificó el límite de mandatos.
Críticas internas: Lizarazu también cuestionó dinámicas internas en las seis federaciones cocaleras, señalando que las voces disidentes son descalificadas o etiquetadas, lo que —a su juicio— limita el debate y frena la renovación de liderazgos dentro del movimiento.
Entre líneas: La propuesta de asilo, aunque rechazada oficialmente, evidencia que el costo de la protección a Morales comienza a generar cuestionamientos internos que antes permanecían silenciados por la disciplina orgánica del movimiento cocalero.
