Bolivia busca aliviar presión sobre divisas, pero arriesga un mayor riesgo país
Lo esencial: El Gobierno de Bolivia anunció su intención de canjear aproximadamente el 67% de sus bonos soberanos en dólares con vencimiento en 2028 y 2030 por nuevos instrumentos de deuda interna denominados en bolivianos o en moneda nacional indexada al dólar (MVDOL), buscando aliviar la presión inmediata sobre las reservas internacionales.
Por qué importa: Esta maniobra busca evitar el uso de divisas para el pago de capital e intereses cuando el servicio de la deuda externa superará los $us 1.000 millones anuales en el futuro próximo, pero el economista Fernando Romero advierte que podría interpretarse como señal de debilidad extrema, aumentar el riesgo país y ser la antesala de un default futuro.
El plan: La operación privada intercambiará bonos senior que actualmente devengan tasas de interés del 4,5% y 7,5% respectivamente, convirtiendo deuda externa regida por legislación internacional en deuda interna bajo normativa boliviana.
- La transacción se realizará mediante acuerdos privados con entidades institucionales bolivianas.
- Gestora Pública (administradora estatal de fondos de pensiones) posee el 50% de los pagarés bajo negociación.
- El Banco Central de Bolivia mantiene el 17% restante.
Los números: Las cifras revelan la crítica situación de liquidez y el crecimiento desmedido de la deuda interna que ya duplica a la externa.
- Reservas en efectivo del BCB: 425 millones de dólares (al 27 de febrero de 2026).
- Deuda interna del TGN: 33.250 millones de dólares al cierre de 2025.
- Deuda externa: 14.131 millones de dólares.
- Deuda pública total: bordea el 90% del PIB.
- Créditos directos del BCB al Estado: rozaban los 160.000 millones de bolivianos a enero de 2026.
Entre líneas: Romero señala que esta operación confirma tres realidades económicas preocupantes: el país dispone de menos dólares, el acceso al financiamiento externo voluntario es limitado y el Ejecutivo se ve obligado a buscar recursos dentro del propio sistema financiero nacional.
- El BCB se ha consolidado como el principal financiador del Estado, actuando como una “caja chica” para cubrir el gasto corriente.
Sí, pero: Romero advierte que los bonos indexados al dólar (MVDOL) representan una “bomba fiscal” latente: en caso de un ajuste en el tipo de cambio oficial, el Estado deberá desembolsar una cantidad mucho mayor de bolivianos para honrar estos compromisos, presionando al BCB a mayor emisión monetaria y pudiendo generar espirales inflacionarias.
El problema de fondo: El economista enfatiza que el canje es una solución de liquidez temporal pero no estructural. El verdadero problema radica en un déficit fiscal persistente por más de 12 años que supera el 10% del PIB y en la caída de las exportaciones de gas natural.
- Sin un plan integral que incluya racionalización de subvenciones, reducción del gasto público y generación genuina de divisas, el riesgo de sostenibilidad de la deuda seguirá intensificándose, según Romero.
Qué sigue: El ministro de Finanzas José Gabriel Espinoza, informó que los pagos a los tenedores privados de bonos que no participen en el canje están “absolutamente garantizados” para finales de marzo.
