Bolivia-Irán: Fin de una alianza ideológica y el giro de Rodrigo Paz hacia Occidente
El Post
Lo esencial: La “desideologización” diplomática que impulsa el gobierno de Rodrigo Paz desde el inicio de su mandato, desmonta la alianza estratégica con Irán, construida durante dos décadas del MAS, y reposiciona a Bolivia en el bloque occidental.
Por qué importa: La redefinición de alianzas reconfigura el mapa diplomático boliviano y busca cerrar una etapa de controversias geopolíticas que generaron preocupación regional sobre la influencia iraní en el Cono Sur.
- El giro apunta a consolidar a Bolivia como socio confiable de Occidente, atraer inversión y garantizar estándares de transparencia internacional tras años de acuerdos cuestionados por su opacidad.
El antecedente clave: La relación con Teherán alcanzó su punto más alto en julio de 2023 con la firma de un Memorándum de Entendimiento en materia de defensa, suscrito por el entonces ministro de Defensa, Edmundo Novillo (MAS), y su par iraní Mohammad Reza Ashtiani.
- El convenio fue criticado por su carácter reservado y por sospechas de que incluía transferencia de tecnología de drones y equipos de inteligencia.
- Gobiernos de la región, entre ellos Argentina, expresaron su preocupación ante la posibilidad de que Bolivia se convirtiera en plataforma de la influencia iraní.
Estado actual: Al asumir el poder, Paz calificó la etapa anterior como un “engaño ideológico” y afirmó en noviembre de 2025 que existía “cero información” oficial en los registros de las Fuerzas Armadas sobre el alcance real del acuerdo de defensa con Irán.
- La Escuela Antiimperialista de Warnes fue transformada en una Unidad de Emergencia Ecológica destinada a la protección de la Amazonía.
- En diciembre de 2025, el Gobierno eliminó las restricciones de visado para ciudadanos de Estados Unidos e Israel.
- Se inició la normalización de relaciones con gobiernos conservadores de la región, como el de José Antonio Kast en Chile, con énfasis en integración económica y logística portuaria.
Los números: Paz ganó la segunda vuelta de 2025 con el 54,9% de los votos, poniendo fin a dos décadas de hegemonía del MAS. A marzo de 2026, su política exterior registra un 63% de aprobación en el eje central del país.
El frente con Washington: El 4 de febrero de 2026, el canciller Fernando Aramayo se reunió con el secretario de Estado Marco Rubio para acordar el intercambio de embajadores “a la brevedad posible”, tras 18 años sin jefes de misión.
- El proceso requiere aprobación de la Asamblea Legislativa boliviana y confirmación del Senado estadounidense; la Cancillería fijó el primer semestre de 2026 como horizonte.
- Washington condicionó parte de la cooperación económica —incluida la vinculada al litio— a que Bolivia expulse a ciudadanos iraníes identificados como agentes de inteligencia o vinculados a Hezbolá y Hamás.
Entre líneas: El escenario internacional podría acelerar el distanciamiento luego de los ataques de Estados Unidos e Israel contra instalaciones iraníes que provocaron la muerte del Líder Supremo Alí Jamenei y de decenas de altos mandos.
Qué sigue: En La Paz se anticipa una ruptura formal con Irán o, al menos, una reducción mínima de la representación diplomática en los próximos meses.
- El antecedente más reciente fue el corte de relaciones con la República Árabe Saharaui Democrática en febrero de 2026 para fortalecer vínculos con Marruecos.
