El contrabando de GLP a países vecinos genera escasez y filas en el país. Foto: APG

El contrabando de GLP escala por brecha de precios y débil control estatal

Lo esencial: Operativos en El Alto este febrero expusieron un cambio profundo en el contrabando de GLP: las redes criminales organizadas recurren a violencia extrema contra autoridades. 

  • La ANH incautó 457 garrafas en intervenciones que enfrentaron ataques con piedras y armas blancas.
  • Se descubrió que depósitos vecinales se transformaron en enclaves de resistencia.

Por qué importa: El contrabando de GLP pasó de ser comercio clandestino de baja intensidad a confrontación directa con el Estado, alimentado por una brecha de precios que permite ganancias de hasta 600% al vender en Perú. 

  • Bolivia pierde 200.000 dólares diarios mientras enfrenta una caída del 52% en la producción de gas natural.

Los operativos de febrero: Entre el 5 y 6 de febrero de 2026, la ANH y Policía ejecutaron intervenciones en la carretera a Viacha y en la avenida Litoral, identificando un esquema de flagrancia con la Distribuidora “Samo”.

  • Primera incautación: 210 garrafas (107 llenas, 103 vacías) en camión repartidor.
  • Segunda incautación: 247 garrafas llenas en depósitos internos.
  • 4 personas aprehendidas, incluidos chofer y ayudante del camión.
  • Grupos de choque atacaron con piedras, botellas e intentos de agresión con armas blancas.
  • Varios funcionarios resultaron heridos y 4 vehículos oficiales fueron apedreados.

La falla institucional: Durante una intervención, la demora de más de 5 horas en la llegada del fiscal permitió la fuga de la propietaria del centro de acopio, lo que devela fallas en la cadena de custodia y persecución penal.

Los números del contrabando: La brecha de precios entre Bolivia y Perú genera márgenes de ganancia extraordinarios que alimentan el tráfico ilegal

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  • Precio interno Bolivia: Bs 22,50 por garrafa.
  • Precio frontera Perú: 32 a 50 soles (Bs 94,40 a Bs 147,50).
  • Precio final con cilindro: hasta 250 soles (Bs 737,50).
  • 20% del volumen nacional de GLP es desviado por rutas ilegales.
  • Pérdidas fiscales: reportan 200.000 dólares diarios.

El plan tecnológico: El Gobierno reorienta su estrategia hacia vigilancia tecnológica preventiva ante limitada eficacia de controles físicos en frontera de 6.900 kilómetros.

  • Implementación de chips con geolocalización en garrafas de GLP.
  • Bloqueo automático del cilindro si cruza ilegalmente la frontera.
  • Sistema similar a experiencias aplicadas en países africanos.

Las sanciones propuestas: Se discute un endurecimiento del marco legal para el “contrabando a la inversa”.

  • El Ejecutivo propone hasta 10 años de cárcel por tráfico de hidrocarburos subvencionados.
  • El diputado Manolo Rojas plantea tipificar el delito como “traición a la patria” con hasta 20 años de prisión.
  • Argumento: El desvío de combustibles atenta contra la estabilidad nacional.

El contexto energético: El contrabando se intensificó tras el Decreto Supremo 5503 que redujo la subvención a combustibles líquidos, ahorrando al Estado 10 millones de dólares diarios y desmantelando redes de corrupción estimadas en 3 millones de dólares. 

  • Según el Ministerio de Hidrocarburos, las mafias se desplazaron hacia el contrabando de GLP, cuyo precio permanece congelado en Bs 22,50.

Las rutas del contrabando: Traficantes operan especialmente en Guaqui y Desaguadero, trabajando de madrugada con rutas alternas que rodean el lago Titicaca. 

  • Las garrafas son camufladas en sacos de fideo y trasladadas en lanchas hacia territorio peruano.

La crisis productiva: Bolivia enfrenta una caída del 52% en producción de gas natural durante la última década, impactando directamente la disponibilidad de GLP asociado. 

  • Las refinerías nacionales operan apenas al 25% de su capacidad instalada.

Entre líneas: El riesgo de que Bolivia pase de exportador a importador de GLP es inminente entre mediados de 2025 e inicios de 2026, mientras que para gas natural el horizonte se extiende hasta 2028. 

  • El sistema B-SISA demostró ser insuficiente frente a organizaciones criminales que explotan el precio subvencionado.

La conclusión: Sin cambios estructurales en la política hidrocarburífera y una refocalización eficiente de los subsidios, Bolivia continuará financiando el mercado energético de los países vecinos, mientras su capacidad productiva y fiscal se ve erosionada por el contrabando y la presión del crimen organizado transnacional.

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