Cuba, al borde del colapso energético bajo presión de EEUU
El Post
Lo esencial: Cuba enfrenta una crisis energética severa tras el cese abrupto del suministro petrolero venezolano en enero de 2026, cuando una operación militar estadounidense culminó con la captura de Nicolás Maduro.
- La isla, que depende casi totalmente de importaciones para generar electricidad y mantener servicios básicos, quedó sin su principal proveedor de más de 80.000 barriles diarios.
Por qué importa: La administración Trump intensificó la presión con amenazas de imponer aranceles punitivos y sanciones secundarias a cualquier país o empresa que suministre petróleo a Cuba, replicando mecanismos ya utilizados contra Irán y Venezuela.
Esta estrategia busca cerrar todas las vías alternativas de abastecimiento energético.
- México y otros potenciales proveedores enfrentan el riesgo de represalias comerciales si intentan romper el cerco energético.
La ofensiva de Washington: Estados Unidos combina múltiples herramientas de presión para forzar un cambio político en Cuba.
- Trump afirmó públicamente que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba” y urgió un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”.
- Sanciones individuales a altos funcionarios cubanos con restricciones de visa y bloqueos financieros.
- Calificación de Cuba como “nación fallida” condicionando cualquier alivio económico a un acuerdo político.
El misterio de las negociaciones: Trump aseguró mantener contactos con “las más altas esferas” del poder cubano y ve posible un entendimiento. Medios internacionales reportaron reuniones reservadas entre una delegación cubana encabezada por Alejandro Castro Espín y un alto funcionario de la CIA en México.
- El vicecanciller Carlos Fernández de Cossío negó la existencia de una mesa de negociación política.
- Cuba afirma que los contactos se limitan a intercambios técnicos habituales sobre migración y seguridad.
Impacto interno devastador: La falta de combustible ya paraliza sectores clave de la economía y deteriora la vida cotidiana.
- Apagones prolongados y racionamiento eléctrico en varias provincias.
- Reducción drástica del transporte público y afectación a servicios de salud.
- Problemas en el suministro de agua y alimentos por falta de energía para bombeo y refrigeración.
- El descontento social se extiende incluso a sectores históricamente afines al oficialismo.
Entre líneas: Las versiones contradictorias sobre negociaciones forman parte de una guerra de señales: Washington busca mostrar capacidad de presión y control del tablero, mientras Cuba intenta proyectar soberanía y evitar la imagen de una negociación bajo coerción.
Sí, pero: Pese a la gravedad del escenario, no hay señales inmediatas de un colapso del régimen cubano. El Gobierno mantiene el control del Estado y no enfrenta una fractura interna visible.
- El control institucional y el aparato de seguridad siguen operativos, aunque no se han producido protestas masivas comparables a episodios anteriores.
La conclusión: Cuba se encuentra en un punto crítico donde una crisis energética prolongada, sin acceso a financiamiento externo ni proveedores confiables, podría erosionar de forma sostenida la gobernabilidad en el mediano plazo y redefinir el equilibrio político y económico de la isla.
