Davos 2026: cinco líderes dibujan el futuro de la IA — ¿dónde queda Bolivia?
Lo esencial: Alex Karp (Palantir), Elon Musk (Tesla, X, SpaceX, Grok), Dina Powell (Meta), Satya Nadella (Microsoft) y Jensen Huang (Nvidia) fueron entrevistados en el Foro Económico Mundial para discutir el futuro de la inteligencia artificial.
- Sus visiones convergen en algo extraordinario: estamos a menos de cinco años de una transformación civilizacional sin precedentes.
- El optimismo es genuino, pero viene con una condición: la IA es un deporte de equipo, y su éxito dependerá de que pongamos a la humanidad en el centro.
Por qué importa: Estas no son predicciones de futurólogos especulando desde la distancia. Son las personas que están construyendo el futuro ahora mismo: quien fabrica los cohetes que llegarán a Marte; el CEO cuyos chips hacen posible toda la IA; el líder de la compañía de software más grande del mundo; quien procesa datos para los ejércitos más poderosos; y la ejecutiva que desde una de las principales redes sociales del mundo.
- Para países como Bolivia, estas decisiones no son teóricas: determinan si participará en la nueva economía de la IA o si quedará como consumidor tardío de tecnología desarrollada en otros mercados.
- Lo que describieron en Davos no es ciencia ficción. Es el plan de trabajo que ya están ejecutando.
I. La promesa: Una era de abundancia colaborativa
a. Lo que anticipan los líderes tecnológicos:
- Musk fue el más audaz en sus predicciones: para 2030-2031 la inteligencia artificial será más inteligente que toda la humanidad combinada. No un humano individual, toda la humanidad junta. “Fabricaremos tantos robots e IA que saturarán todas las necesidades humanas”, dijo. “Llegará un punto donde ni siquiera podrás pensar en algo que pedirle al robot”.
- Huang, desde NVIDIA, ofreció una visión del impacto laboral que desafía la narrativa del miedo. La IA no elimina trabajos, argumentó, automatiza tareas para liberar el propósito humano. Los salarios de electricistas y técnicos se han duplicado en Estados Unidos porque alguien tiene que construir las “fábricas de IA”. “Todos pueden ser programadores ahora”, dijo, “porque la IA se programa hablando”.
- Nadella destacó la democratización sin precedentes: la IA se difunde simultáneamente en Yakarta, Ciudad de México y San Francisco. Un granjero rural en India ya usa bots para navegar trámites gubernamentales en su idioma local. Describió la IA como un amplificador cognitivo que otorga a cualquier persona acceso a “mentes infinitas”.
- Karp agregó un giro inesperado: los técnicos vocacionales se volverán “valiosos, si no irreemplazables”. La IA puede reducir costos hasta en 80%, y en hospitales, procesar información 10-15 veces más rápido “salva vidas”.
- Powell McCormick introdujo la dimensión que faltaba: la IA como deporte de equipo. Su desarrollo requiere colaboración entre tecnológicas, gobiernos y comunidades. No basta con instalar infraestructura; hay que hacerlo con responsabilidad. Las pequeñas empresas y mujeres emprendedoras son la “salsa secreta” para que el crecimiento beneficie a las comunidades desde adentro.
b. Qué significa para Bolivia
- Bolivia ya cuenta con capital humano en desarrollo de software y servicios digitales, con empresas que han logrado escalar y exportar conocimiento desde el país, como Jala Soft, Assuresoft, entre otras. Esta base demuestra que el país no parte de cero en la economía digital y puede articular talento local con la nueva ola de la IA.
- Bolivia cuenta desde hace mucho con programas de Bachillerato Técnico que forman electricistas, mecánicos y soldadores, perfiles que los líderes tecnológicos anticipan como críticos para construir la infraestructura de la IA.
- Si la demanda global de técnicos se acelera, el país enfrenta una disyuntiva estratégica: exportar talento o atraer inversiones que lo empleen localmente.
- El patrón de adopción descrito por Nadella —tecnología expandiéndose más rápido que la regulación— ya se observa en Bolivia, donde el uso de herramientas de IA generativa avanza por delante de las políticas públicas.
- El énfasis en la colaboración entre empresas, gobiernos y comunidades plantea para Bolivia el desafío de convertir la adopción tecnológica en desarrollo económico local, y no solo en consumo de plataformas externas.
II. El cuello de botella físico
a. La infraestructura que hará posible —o no— la era de la IA
- Jensen Huang (Nvidia). Fue tajante: la IA no es solo software. Requiere una infraestructura física masiva. La describió como un “pastel de cinco capas”: energía, tierra, refrigeración, edificios y chips, un despliegue que implica billones de dólares y la mayor construcción de infraestructura de la historia moderna.
- Huang advirtió que, aunque la producción de chips crece de forma exponencial, el suministro eléctrico global apenas aumenta entre 3% y 4% anual. Sin energía suficiente, la IA simplemente no puede escalar.
- También señaló que la capa de la tierra y la refrigeración es crítica para la ubicación de centros de datos, ya que define gran parte de los costos operativos.
b. La oportunidad física de Bolivia
- Energía (potencial). Si Bolivia logra desarrollar y ordenar su potencial energético —hidroeléctrico, solar y eólico— podría ofrecer contratos de largo plazo para centros de datos, combinando generación renovable con almacenamiento. La oportunidad está en traducir potencial de capacidad en energía confiable y previsible para infraestructura digital intensiva.
- Tierra (escala y ubicación). Bolivia dispone de suelo abundante y de bajo costo en el altiplano, parques industriales operativos y en desarrollo en El Alto, Santa Cruz, Oruro y Cochabamba, además de una ubicación estratégica, que incluye fibra óptica de norte a sur y de este a oeste. Con corredores digitales específicos y seguridad jurídica, puede albergar data centers regionales de 10 a 100 MW.
- Refrigeración (ventaja climática). El altiplano boliviano ofrece condiciones ideales para refrigeración natural: clima frío y seco, temperaturas medias anuales entre 6 y 11 °C y noches bajo cero. Esto permite diseños de alta eficiencia energética (free-air cooling, inmersión) que reducen costos operativos y posicionan a Bolivia como uno de los entornos más eficientes de la región.
- Edificios (punto de partida). El país ya cuenta con data centers Tier III operativos —en Santa Cruz y El Alto— y una Red Estatal de Datos que conecta entidades públicas a alta velocidad. Aunque la escala aún es limitada, existe una oportunidad clara de crecer mediante expansiones iniciales de 5 a 20 MW junto a operadores regionales e internacionales.
- Chips y almacenamiento (rol estratégico). Bolivia no compite en fabricación de semiconductores, pero sí puede integrarse a la cadena de la IA desde la energía. Sus grandes reservas de litio permiten desarrollar sistemas de almacenamiento (BESS) para estabilizar redes renovables y abastecer data centers, cerrando el círculo entre transición energética e infraestructura digital.
III. Las advertencias: Lo que puede salir mal
a. Los riesgos que ven quienes construyen la IA
Pero el optimismo vino acompañado de advertencias serias. La más incómoda surgió del propio escenario de abundancia: si los robots pueden hacerlo todo, ¿cuál será el propósito de la existencia humana? Musk reconoció que no tiene respuesta: “Si el trabajo ya no es necesario, surge el desafío de definir qué harán los humanos con sus vidas”.
- Musk no evitó la advertencia más dramática: debemos ser muy cuidadosos para no terminar en un “escenario Terminator”. Describió la conciencia humana como “una pequeña vela en una vasta oscuridad que podría apagarse fácilmente”. Por eso SpaceX trabaja en hacer la vida multiplanetaria: no por aventura, sino como seguro contra la extinción.
- Nadella advirtió sobre polarización catastrófica: si la tecnología se concentra solo en economías desarrolladas o grandes corporaciones, se creará una desigualdad sin precedentes. Las empresas que no integren su conocimiento en modelos propios “filtrarán valor” hacia proveedores genéricos.
- Karp fue el más brutal. La IA actuará como “prueba de carga”: expondrá qué instituciones tienen capacidades reales y cuáles solo existen en PowerPoint. “Las que finjan, colapsarán”. Predijo problemas para graduados de élite con títulos generalistas, cuyas habilidades serán “muy difíciles de comercializar”. Y sobre Europa: “Lo que más me asusta es que ningún líder político admite la gravedad del problema”.
- Powell McCormick añadió la dimensión ética: “Las buenas intenciones no son suficientes”. Con inversiones de cientos de miles de millones, hay que actuar con responsabilidad y visión a largo plazo. Su principio rector: “poner a la humanidad en cada frase cuando hablamos de IA”. Y sobre los errores: hay que ser transparentes, porque “el fracaso es lo que sucede justo antes del éxito”.
b. El lugar de Bolivia
- En un escenario donde el trabajo tradicional pierde centralidad, Bolivia deberá enfrentar el impacto de la automatización en una economía con alta informalidad y limitada red de protección social.
- La advertencia sobre concentración tecnológica implica para Bolivia el riesgo de quedar atrapada como importadora permanente de IA, sin capacidad de producir modelos propios ni capturar valor estratégico.
- La “prueba de carga” institucional que describe Karp encuentra a Bolivia en una posición frágil: ocupa el puesto 18 de 19 en el Índice Latinoamericano de IA y carece de una estrategia nacional definida.
- El país cuenta con menos de ocho centros de datos y una infraestructura digital por debajo del promedio regional, lo que limita su capacidad de escalar adopción productiva.
- El alto costo de conectividad, actúa como freno estructural para una integración amplia y competitiva de la IA.
- Sin mejoras en energía, conectividad y capacidades institucionales, las advertencias planteadas en Davos dejan de ser abstractas y se convierten en riesgos sistémicos concretos.
IV. La lectura final
Los números:
- 2030–2031: horizonte para que la IA supere la inteligencia colectiva de toda la humanidad.
- 500.000: electricistas que se necesitarán solo en EE.UU. para construir la infraestructura de la IA.
- Hasta 100 veces: reducción en el costo de acceso al espacio con cohetes reutilizables.
- El doble: aumento de salarios de técnicos en EE.UU. por la demanda de infraestructura de IA.
- Hasta 80%: reducción potencial en estructuras de costos con una implementación correcta de la IA.
- Entre 10 y 15 veces: mayor velocidad en el procesamiento de información en hospitales con IA.
- 3–4%: crecimiento anual del suministro eléctrico, insuficiente para la demanda de la IA.
Qué viene:
- En el corto plazo (2025-2027), la demanda de técnicos especializados explotará. Las empresas reestructurarán sus flujos de trabajo, los países decidirán si producen o importan inteligencia artificial, y los estados competirán ferozmente por atraer inversiones en centros de datos.
- En el mediano plazo (2027-2030), los robots humanoides entrarán en producción masiva. Los debates sobre el propósito humano pasarán de las universidades a la conversación pública. Comenzaremos a ver el colapso de instituciones que no pudieron adaptarse.
- En el largo plazo (2030-2035), si las predicciones se cumplen, tendremos IA superinteligente operando. Las economías que lograron la transición experimentarán abundancia material. SpaceX podría tener colonias en Luna y Marte. Y la brecha entre quienes adoptaron IA con responsabilidad y quienes no será posiblemente irreversible.
Las frases:
- “La imagen en mi mente es la de una pequeña vela en una vasta oscuridad, una pequeña vela de conciencia que podría apagarse fácilmente.”
- Elon Musk (Tesla, SpaceX), sobre por qué la humanidad debe ser multiplanetaria
- “Esta plataforma informática ha iniciado la construcción de infraestructura más grande en la historia de la humanidad.”
- Jensen Huang (NVIDIA), sobre la magnitud del despliegue de IA
- “Como trabajador del conocimiento, ahora tienes acceso a mentes infinitas. Es un amplificador cognitivo o un ángel de la guarda.”
- Satya Nadella (Microsoft), sobre el empoderamiento que ofrece la IA
- “La IA pone carga sobre las cosas. Las sociedades que pueden soportar esa carga tienen una enorme ventaja. El problema es que si no puedes… colapsas.”
- Alex Karp (Palantir), sobre la IA como prueba de resistencia institucional
- “Debemos poner a la humanidad en cada frase cuando hablamos de inteligencia artificial. Esta no es solo una elección de palabras; es un compromiso.”
- Dina Powell McCormick (Goldman Sachs), sobre el imperativo humano en la era de la IA
La conclusión
- Cinco de las personas más influyentes en tecnología y finanzas coinciden: estamos a menos de cinco años de un cambio civilizacional comparable a la Revolución Industrial, pero comprimido en una fracción del tiempo.
- Para Bolivia, el debate ya no es teórico. Las decisiones que se tomen —o se posterguen— en esta década definirán si el país logra integrarse a la nueva economía de la inteligencia artificial o si queda relegado a consumir tecnología desarrollada en otros mercados.
- La pregunta ya no es si la IA transformará todo. La pregunta es dónde quedará Bolivia cuando esa transformación se vuelva irreversible.
