Alzheimer: nuevos tratamientos cambian el pronóstico de una enfermedad en expansión
Lo esencial: La ciencia logró un cambio histórico contra el Alzheimer entre 2023 y 2026, con los primeros tratamientos capaces de ralentizar el avance de la enfermedad y nuevas herramientas para detectarla años antes de que aparezcan síntomas.
- Este avance ocurre mientras los casos crecen de forma acelerada globalmente.
Por qué importa: El Alzheimer ya no es visto como una consecuencia inevitable del envejecimiento. Por primera vez existen medicamentos que atacan la causa biológica de la enfermedad, no solo los síntomas, mientras el número de personas afectadas pone bajo presión a los sistemas de salud, las familias y las economías, especialmente en América Latina.
Los números: La expansión global del Alzheimer muestra cifras alarmantes que evidencian una crisis sanitaria en crecimiento.
- Entre 1991 y 2021, los casos en mayores de 65 años aumentaron 160%, pasando de 18,7 millones a cerca de 49 millones en todo el mundo.
- Las muertes asociadas aumentaron 115% en el mismo periodo.
- En Estados Unidos, el Alzheimer provoca más muertes que el cáncer de mama y de próstata combinados.
- Casi dos de cada tres personas con Alzheimer son mujeres (66% de las muertes en América).
El gran avance: Tras casi 20 años sin avances relevantes, la investigación dio un salto decisivo con fármacos que atacan la causa biológica de la enfermedad.
- Lecanemab (2023-2025): Reduce el deterioro un 27%.
- Donanemab (2024): Ralentiza hasta un 35%.
- Trontinemab (2025): Logró reducir hasta 92% del amiloide cerebral en solo 28 semanas, con menos efectos secundarios.
Diagnóstico temprano: En 2025 se aprobó el primer test de sangre para ayudar en el diagnóstico, permitiendo detectar la enfermedad hasta 20 años antes de los síntomas.
- Los biomarcadores clave incluyen pTau217 (daño cerebral por Alzheimer), Aβ42/40 (formación temprana de placas) y NfL (neurodegeneración general).
Factor edad: La probabilidad de desarrollar Alzheimer se duplica cada cinco años después de los 65.
- 65-74 años: 5% con Alzheimer.
- 75-84 años: 13% con Alzheimer.
- 85 años o más: 33% con Alzheimer.
Prevención posible: Un informe de The Lancet identificó 14 factores de riesgo modificables que podrían prevenir o retrasar hasta el 45% de los casos.
- Los principales incluyen baja educación en etapa temprana, hipertensión y colesterol en etapa mediana, y tabaquismo y aislamiento en etapa tardía.
- Estudios recientes también vinculan menor riesgo con actividad física regular, estimulación cognitiva y vacunas comunes como la del herpes zóster.
América Latina en alerta: La región verá triplicarse los casos de demencia hacia 2050. Bolivia enfrenta un envejecimiento acelerado con datos preocupantes.
- Muertes por Alzheimer en Bolivia (2020): 2,479.
- Tasa de mortalidad: 19.86 por 100,000.
- Personas dependientes (65+): ~125,000.
- Percepción de urgencia: Solo 3%.
- Bolivia carece de un plan nacional de demencia, recomendado por la OMS.
Países más afectados: Las naciones con poblaciones más envejecidas lideran las tasas de prevalencia.
- Japón: 3,079 casos por 100,000 habitantes (envejecimiento extremo).
- Italia: 2,270 casos por 100,000 habitantes (longevidad y dieta).
- Alemania: 1,864 casos por 100,000 habitantes (alta población adulta mayor).
- Estonia: 1,832 casos por 100,000 habitantes (hipertensión y tabaquismo).
Nuevas líneas de investigación: La ciencia también apunta a otros frentes más allá del amiloide: proteína tau (asociada directamente a la pérdida de memoria), terapias génicas (que buscan silenciar genes dañinos), neuroinflamación (reduciendo procesos inflamatorios en el cerebro) y protección de sinapsis (para preservar las conexiones neuronales).
La carga invisible: El Alzheimer no solo afecta al paciente. El costo de cuidado recae mayormente en las familias, especialmente en mujeres cuidadoras.
- El impacto emocional y económico es profundo y muchas veces invisible.
La conclusión: En 2026, el Alzheimer ya no es un misterio sin salida. Existen tratamientos que ralentizan la enfermedad, diagnósticos tempranos accesibles y estrategias claras de prevención.
- El desafío ahora es democratizar el acceso, invertir en prevención y poner a la persona —y al cuidador— en el centro del sistema de salud.
