Edman Lara
Foto: Archivo APG

Lara, sus acusaciones sin pruebas y el riesgo de un bumerán legal

El Post

Lo esencial: El vicepresidente Edmand Lara mantiene una confrontación abierta con el gobierno que integra, lanzando desde redes sociales graves acusaciones de corrupción y narcotráfico contra autoridades del Ejecutivo, Legislativo y Policía, sin presentar pruebas verificables.

Por qué importa: La confrontación abierta entre el Vicepresidente y su propio gobierno erosiona la gobernabilidad y expone a Lara a consecuencias legales por sus acusaciones sin evidencia verificable.

El estado actual: Lara utiliza principalmente TikTok para atacar a su propio gabinete, construyendo una narrativa donde se presenta como fiscalizador solitario frente a un sistema que califica de corrupto.

  • Acusó al viceministro Ernesto Justiniano de recibir dinero de narcotraficantes y proteger policías con vínculos criminales.
  • Calificó a la Asamblea Legislativa como “bola de corruptos” tras no lograr respaldo contra el Decreto Supremo 5503.
  • Descalificó con expresiones ofensivas a ministros del gabinete en más de una oportunidad.

Qué dicen: Las respuestas a Lara han sido contundentes desde múltiples frentes.

  • Viceministro Justiniano: Negó categóricamente las acusaciones, calificándolas como “calumnias sin pruebas” y emplazó a Lara a formalizarlas ante el Ministerio Público, de lo contrario que asuma las consecuencias legales.
  • Jaime Soliz (excolaborador de Lara): Lo acusó de conspirar contra el presidente Paz y de recibir regalos de mineros chinos vinculados al tráfico de oro.
  • Diputada Mónica Fernández: Denunció presunto abuso de poder por uso de información sensible sobre un menor de edad en las acusaciones al viceministro Justiniano.

Entre líneas: La brecha entre denuncia pública y prueba verificable debilita la posición de Lara.

  • El caso del teniente coronel René Cristhian Gómez Caero, señalado por Lara como involucrado en narcotráfico, fue desmentido por un reporte oficial de la Policía que establece que no registra sanciones ni sentencias por delitos comunes o vinculados al narcotráfico.

Sí, pero: Las acusaciones de Lara se sustentan únicamente en transmisiones en redes sociales y un audio filtrado cuya autenticidad no ha sido verificada. 

  • Justiniano sugirió que los ataques responderían a represalias personales, asegurando que la Policía, donde Lara habría pedido cargos para algunas personas presumiblemente de su entorno, “no es botín político ni espacio de favores”.

Qué sigue: Lara enfrenta una encrucijada: si no formaliza sus denuncias, su ofensiva podría diluirse como una apuesta fallida.

  • Si insiste sin pruebas, el escenario judicial podría comprometer seriamente su futuro político.
  • El desenlace marcará el rumbo del gobierno de Paz y el destino de un vicepresidente que decidió confrontar desde adentro, al propio gobierno al que pertenece.

Otras Noticias