Los combustibles se disparan, pero la inflación de enero fue 1,31%: ¿por qué?
Lo esencial: El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero de 2026 registró un incremento de apenas 1,31%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), generando sorpresa cuando el aumento del diésel a finales de 2025 fue de 160% y de la gasolina el 86%.
Por qué importa: La moderación estadística frente al repunte de precio en los combustibles abre un debate sobre la representatividad de las cifras oficiales y la metodología de medición del INE, mientras las familias perciben una realidad distinta en los mercados.
Los números: En enero, la gasolina fue el mayor contribuyente individual con un aumento aproximado del 36,8%.
- Transporte en micro o bus: alzas superiores al 17% en algunas ciudades.
- Transporte en minibús: ~10,5% de incremento.
- Peso de la gasolina en la canasta del IPC: entre 2% y 3%.
- Peso del grupo alimentos y bebidas no alcohólicas: 31% (más del doble que transporte).
- Impacto directo de la gasolina en el IPC: apenas 0,92 puntos porcentuales.
Contexto técnico:
- El IPC, según explica el INE, no mide la importancia estratégica de un bien, sino el gasto efectivo de un hogar promedio.
- El diésel tiene participación marginal o casi nula en el gasto directo de las familias, ya que su consumo es principalmente productivo (transporte pesado e industria).
- Las bajas en productos como pollo, tomate, uva, pasta dental, teléfonos móviles y zanahoria compensaron estadísticamente el fuerte impacto de los combustibles.
Los efectos tardíos: Los expertos advierten que el verdadero impacto del diésel es indirecto y diferido. Al ser un costo de logística y producción agrícola, su encarecimiento se trasladará gradualmente a los precios finales de los alimentos en febrero y marzo, generando una inflación inercial.
Entonces, ¿hay “subestimación” del impacto real?: No en términos metodológicos, pero sí hay una limitación conocida del IPC:
- El IPC mide el impacto directo en el bolsillo.
- No mide bien los choques de costos productivos inmediatos.
- Por eso, enero puede verse “contenido”.
- Pero febrero–marzo capturarán la verdadera magnitud.
¿Puede haber manipulación?: En el corto plazo, no. Un gobierno no puede cambiar los pesos del IPC de un mes a otro para obtener un resultado conveniente. Las ponderaciones provienen de la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF). Mientras la canasta esté vigente, las ponderaciones están “congeladas”.
- Sí existe margen de influencia política. No en el dato mensual, pero sí en decisiones estructurales, más sutiles.
- Un gobierno puede postergar la actualización de la EPF o acelerarla en un momento conveniente.
- Esto no es “manipulación directa”, pero sí una decisión política con efectos estadísticos.
Qué dicen: Los economistas cuestionan duramente la metodología y los resultados del INE.
- Gonzalo Chávez: “El número puede salir prolijo y bien peinado, pero si la cañería estadística está corroída, el resultado será técnicamente potable, pero económicamente dudoso”.
- Solicita auditoría urgente y advierte sobre “cocina estadística”, usando la metáfora de que así como el Gobierno afirmó que la gasolina se contaminó en “tanques que nadie lavó”, los datos del IPC podrían estar entrando en “tanques metodológicos igualmente sucios”.
- Jorge Akamine (presidente del Colegio de Economistas): Existe una “sensación y realidad diferente” entre las estadísticas y lo que la gente vive.
- Fernando Romero: La inflación superará el 10% este año y aún no se ha sentido el impacto real de la eliminación de subvenciones
Entre líneas: La metodología utilizada en Bolivia sigue estándares internacionales del FMI, la ONU y la OIT, similares a Chile, Estados Unidos o México. Sin embargo, muchos economistas señalan que este sistema mide bien el consumo promedio pero tiene límites.
- Esta nueva metodología tiene problemas para captar choques bruscos o la “inflación sentida” por los hogares, especialmente los sectores más pobres que destinan mayor parte de su ingreso a alimentos.
- Surgen propuestas para utilizar indicadores alternativos como la inflación subyacente o los índices de precios al productor (IPP)
Qué sigue:
- En las próximas semanas se monitoreará el traslado de los costos del diésel a la producción de alimentos y la logística de carga.
- El mercado estará atento a la revisión del esquema de subsidios prevista para mitad de año, posibles ajustes en tarifas reguladas de servicios básicos y energía.
- También se revisará la evolución de los precios internacionales y la presión sobre el tipo de cambio para verificar si el 1,31% de enero fue un respiro temporal o el preludio de una escalada mayor.
