Lecheros tomaron el aeropuerto Jorge Wilstermann en los días de conflicto.

Primera jornada sin bloqueos en 53 días: hablan del “entierro político” de Evo Morales

Lo esencial: Bolivia registró este martes su primera jornada sin bloqueos en 53 días, tras el levantamiento de las protestas lideradas por Evo Morales que buscaban la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

Por qué importa: El fin del conflicto deja un país devastado económicamente, con un saldo de entre 14 y 20 fallecidos, y un escenario político marcado por acusaciones de traición y corrupción entre los propios sectores movilizados.

  • Analistas y fuentes gubernamentales coinciden en que este desenlace representa el “entierro definitivo” del liderazgo de Morales, sumándose a una cadena de derrotas que comenzó con el referéndum del 21F en 2016.

La estrategia del Gobierno: La periodista Amalia Pando calificó la táctica gubernamental como un “bloqueo moderno”: el Ejecutivo cortó internet, energía eléctrica y el flujo de dinero en cajeros automáticos del trópico de Cochabamba, asfixiando tecnológica y financieramente a la región.

  • “Le regalaron a Evo Morales un poquito de lo que padece el ciudadano cubano”, afirmó Pando, señalando que la falta de refrigeración afectó incluso la producción de tambaquíes del exmandatario.
  • Morales reaccionó instigando a sus bases a tomar plantas hidroeléctricas como Corani, Santa Isabel y San José I y II, amenaza que el vocero presidencial, José Luis Gálvez, calificó de “acto criminal”.

El costo humano y económico: Las fuentes califican el saldo del conflicto como una “barbarie”, con pérdidas incalculables en múltiples sectores.

  • En el sector avicultor se reportó la muerte de 100,000 pollos en un solo lugar por falta de alimento.
  • Toneladas de plátanos y tomates se pudrieron en las carreteras, mientras productores lecheros tiraron miles de litros de leche a la orilla del camino.
  • Miles de estudiantes perdieron casi dos meses de clases presenciales, vulnerando su derecho a la educación.

Las fracturas internas: El fin de la medida desató una “guerra interna” entre dirigentes del movimiento de protesta, con acusaciones cruzadas de sobornos y traición.

  • El senador Nilton Condori acusó a Vicente Salazar, ejecutivo de la Federación Túpac Katari, de recibir 50,000 bolivianos mensuales del Gobierno para levantar el bloqueo, monto que luego subiría a 100,000.
  • Salazar contraatacó calificando a Condori de “sirviente de Doria Medina” y “Felipillo”, reprochándole haber forzado el conflicto mediante un cabildo en El Alto cuando “la población todavía no estaba dispuesta”.
  • El dirigente Severo Marca exigió a Condori pruebas de sus denuncias, advirtiéndole que sus palabras constituyen una “difamación”.

Qué dicen: El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, fue tajante sobre el desenlace: “Evo Morales no declaró cuarto intermedio por generosidad, lo hizo porque el pueblo boliviano le dijo basta”, calificando el momento como la “victoria de la gente que resistió en paz”.

  • Para el vocero Gálvez, el semblante compungido de Morales al anunciar el cuarto intermedio es el “testimonio de la soledad de la derrota”.

Entre líneas: La estrategia de asfixia tecnológica y financiera aplicada por el Gobierno revela una nueva forma de contención de protestas que evita el enfrentamiento directo, pero genera presión insostenible sobre las bases movilizadas.

  • Las acusaciones de sobornos entre dirigentes sugieren que la unidad del movimiento evista estaba fracturada desde adentro, debilitando su capacidad de resistencia prolongada.

Qué sigue: El presidente Rodrigo Paz anunció que el estado de excepción continuará para “ordenar el país”. La normalización de la economía, el abastecimiento de combustible (que aún genera filas) y el regreso a clases presenciales son los retos inmediatos.

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