Foto: Ilustración El Post
|

Por qué Evo no cae: una orden de captura que pone a prueba al Estado

Lo esencial: Mientras la Fiscalía exige un informe a la Policía por no ejecutar la orden de aprehensión contra Evo Morales, emitida el 11 de mayo, por un caso de trata agravada de personas, el Estado enfrenta su mayor dilema: aplicar la ley o evitar una escalada de violencia.

Por qué importa: La no ejecución de una orden judicial contra uno de los actores políticos más poderosos del país expone que el poder territorial y la capacidad de movilización social pueden condicionar la aplicación efectiva de la ley en Bolivia.

  • Cada día sin captura fortalece la percepción de que existen ciudadanos con capacidad de desafiar al sistema judicial y que el Estado perdió control territorial en regiones clave, como Chapare.

Los factores que explican la parálisis: Detrás de la fallida ejecución de la orden aparecen factores estructurales que el propio aparato estatal reconoce implícitamente.

  • Chapare, donde Morales permanece resguardado, cuenta con anillos permanentes de vigilancia de sindicatos cocaleros; desde la Policía consideran que ingresar implicaría un potencial escenario de confrontación masiva.
  • La Fiscalía y la Policía comenzaron públicamente a trasladarse responsabilidades, el Ministerio Público busca dejar constancia de que sí emitió y remitió la orden, mientras la Policía enfrenta la ejecución material.
  • Dentro del aparato gubernamental temen que una captura convierta a Morales en mártir político, reactive la narrativa de persecución y fortalezca al bloque evista.

El dilema del Estado: El Gobierno enfrenta una contradicción que paraliza la acción institucional.

  • Si ejecuta la captura, demuestra autoridad, pero arriesga una escalada de violencia, bloqueos nacionales y radicalización del conflicto político.
  • Si no la ejecuta, evita el choque inmediato, pero erosiona su autoridad y debilita la credibilidad de la justicia ante la ciudadanía.

Contexto: El proceso contra Morales se remonta a denuncias surgidas en 2020 por una presunta relación con una menor de edad; el expediente fue archivado durante la administración de Luis Arce y reactivado tras la ruptura política entre arcismo y evismo.

  • Desde entonces, el caso dejó de ser únicamente judicial y funciona como eje central de la disputa por el poder dentro del Movimiento al Socialismo (MAS) y como factor de desestabilización nacional.

Qué dicen: Las declaraciones oficiales reflejan la tensión entre el discurso de legalidad y la realidad operativa.

  • “Se entregó la orden de aprehensión a través de un requerimiento fiscal al Comando Departamental de la Policía Boliviana en Tarija, como también a la Dirección Departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen”, declaró el fiscal general Roger Mariaca.
  • “Esta orden de aprehensión no es jurídica, es política. Es el “Plan Cóndor 2026″ operado por fiscales que reciben órdenes directas de la Casa Grande del Pueblo”. afirmó Evo Morales desde Chapare, y denunció que no se le notificó formalmente para juicio.
  • En ese marco, el Ministerio Público informó que la notificación para el inicio del juicio oral se la hizo formalmente por edicto.

Entre líneas: La solicitud de la Fiscalía de explicaciones a la Policía envía un mensaje político claro: el Ministerio Público intenta evitar cargar con el costo político de una captura fallida.

  • Eso revela que la coordinación entre Fiscalía y Policía no funciona de forma plena ni sincronizada y que cada institución parece moverse con cálculos distintos.

El desgaste institucional: La consecuencia más inmediata de esta situación es el deterioro de la credibilidad de las instituciones bolivianas.

  • La demora alimenta tres percepciones peligrosas, que el Estado perdió control territorial, que la justicia opera con criterios políticos, y que existen privilegios según el peso político del acusado.
  • La imagen del Gobierno empieza a erosionarse, mientras la Policía enfrenta cuestionamientos sobre su capacidad operativa y autonomía política.

Movilizaciones ligadas a Evo: El Gobierno de Rodrigo Paz responsabilizó a Morales de promover la escalada de conflictos sociales que atraviesa Bolivia desde hace un par de semanas. En ese marco, Morales negó que su organización política esté impulsando la renuncia del presidente Rodrigo Paz y afirmó que las movilizaciones buscan que el Gobierno atienda las demandas sociales.

  • el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, denunció que las manifestaciones son financiadas desde el Trópico de Cochabamba, bastión político y sindical de Morales en el centro del país.
  • “Quieren salir a bloquear sin ninguna propuesta, sin ningún planteamiento; es para que caiga el gobierno (…) viene del Trópico, están moviendo con plata a la gente”, afirmó Oviedo.
  • El vocero presidencial, José Luis Gálvez, acusó a Morales y a dirigentes afines de promover movilizaciones y bloqueos para desestabilizar al país y “romper la democracia con dinero financiado del narcotráfico”.
  • “No estamos pidiendo ninguna renuncia, sino que se atienda a las demandas”, afirmó Morales en una entrevista con el programa Sinsonte, que pertenece al Canal Red Latinoamérica.

La conclusión: La orden de aprehensión existe, la Fiscalía asegura que fue emitida legalmente, la Policía recibió la instrucción y el Gobierno afirma que nadie está por encima de la ley.

  • Sin embargo, Evo Morales sigue libre, y la verdadera pregunta ya no es si será capturado, sino hasta dónde puede ejercer autoridad un Estado que no logra ejecutar una orden judicial contra uno de los actores políticos más poderosos del país.

Otras Noticias