Ilustración: El Post

En 5 años Bolivia triplicó su deuda interna y el PGE 2026 prevé mantener la tendencia

Lo esencial: La deuda pública interna de Bolivia se triplicó en cinco años, pasando de $us 6.097 millones en 2020 a $us 22.449 millones en 2025, según el último Informe de Estabilidad Financiera del Banco Central de Bolivia.

Por qué importa: Esta dinámica de endeudamiento absorbe el ahorro doméstico y puede generar un “efecto de desplazamiento” sobre el crédito destinado a la inversión privada, reduciendo el margen de fondeo para empresas y familias.

  • El sistema financiero enfrenta mayor vulnerabilidad ante tensiones fiscales por el creciente nexo “soberano-financiero” que advierte el BCB.

Los números: El peso de la deuda interna sobre el PIB escaló del 16,5% en 2020 al 43,6% al cierre de 2025.

  • El PGE Reformulado 2026 contempla un incremento del 17,7% en “Fuentes Financieras”, con el rubro de “Otras Fuentes Internas” alcanzando Bs 97.301,1 millones.
  • El déficit fiscal se ha mantenido por encima del 7% del PIB en años recientes, mientras el gasto corriente representa más del 70% del presupuesto total.

Deuda interna de Bolivia: saldo y proporción del PIB (2015–2025)

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Saldo deuda interna (MM$us)
Deuda interna / PIB (%)
Barras translúcidas: datos preliminares

Qué dicen: El economista Fernando Romero advierte que el presupuesto reformulado evidencia una “mayor dependencia del financiamiento interno” y no aplica una política de austeridad real, sino que responde a una lógica de “sostenimiento del gasto”.

  • “El financiamiento del déficit a través del Banco Central es un riesgo latente que podría derivar en mayores presiones sobre el tipo de cambio y la inflación”, señala Romero.
  • El Gobierno justifica la modificación presupuestaria como necesaria para garantizar la continuidad de programas sociales y la inversión pública estratégica, priorizando la producción industrial y la seguridad alimentaria.

Entre líneas: La reformulación presupuestaria evidencia deficiencias en la planificación fiscal inicial, lo que resta credibilidad a las políticas del Estado, según el análisis de Romero.

  • Sin reformas estructurales en la generación de ingresos, el país queda atrapado en un ciclo de endeudamiento para cubrir gasto corriente, funcionando el PGE reformulado como un mecanismo de administración de la coyuntura.

La conclusión: Bolivia se encuentra en una encrucijada donde la estabilidad macroeconómica futura dependerá de la capacidad de reducir la dependencia de la deuda interna, mientras el BCB alerta sobre el riesgo sistémico de este crecimiento y los analistas advierten que sin reformas profundas las presiones fiscales continuarán aumentando.

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