Ciudadanos protestando por la gasolina desestabilizada en La Paz. / FOTO: APG
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De la “mano negra” al colapso técnico: cómo el Gobierno “cierra” la crisis de carburantes

Lo esencial: El Gobierno dio por “cerrada” la crisis de los carburantes descartando la tesis del sabotaje político y atribuyendo la contaminación de combustibles a fallas estructurales acumuladas durante años en YPFB, según el informe final presentado ayer por el presidente de la estatal, Sebastián Daroca.

Por qué importa: La crisis dejó miles de vehículos dañados, provocó una profunda pérdida de confianza en la petrolera estatal y expuso la vulnerabilidad del sistema energético boliviano tras el fin del subsidio a los combustibles.

  • El episodio reveló cómo una crisis técnica fue inicialmente tratada como una confrontación política, con despidos masivos, militarización de plantas y acusaciones de “mano negra”, que finalmente fueron desmentidas por las investigaciones técnicas.

El antecedente clave: La fragilidad del sistema energético boliviano ya era visible desde 2025, cuando la caída de la producción de gas natural y la declinación de campos maduros redujeron la capacidad de refinación local.

  • La eliminación del subsidio a los combustibles en diciembre de 2025 aceleró la transición hacia un mercado más expuesto a fluctuaciones internacionales y a la presión logística de abastecer el país con carburantes importados.
  • Las primeras señales aparecieron en enero de 2026, cuando conductores en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz comenzaron a denunciar daños en bombas de combustible, inyectores y sistemas electrónicos apenas después de cargar gasolina.

La cronología de la crisis

La evolución del conflicto mostró cómo el Gobierno pasó de una tesis política de sabotaje a una admisión técnica de responsabilidades estructurales.

Fuente: El Post · Datos al 11/05/2026
05 de febrero de 2026

Despido de 360 funcionarios de YPFB

Se instala la hipótesis de corrupción interna y “mano negra”.

06 de febrero de 2026

Rodrigo Paz denuncia sabotaje nacional

El problema escala a crisis política.

07 de febrero de 2026

Críticas presidenciales a laboratorios

Se admiten fallas en controles de calidad.

02 de marzo de 2026

Militarización de plantas y refinerías

El Gobierno busca frenar supuestas adulteraciones.

10 de marzo de 2026

Plan para importar crudo y refinar localmente

Giro estratégico hacia soberanía energética.

31 de marzo de 2026

Suspensión de contratos con Vitol y Trafigura

Se reconoce implícitamente un problema de calidad.

06 de abril de 2026

Claudia Cronenbold reemplaza a Yussef Akly

Cambio de mando para contener la crisis.

24 de abril de 2026

Sebastián Daroca asume YPFB

Inicio de la fase técnica de resolución.

06 de mayo de 2026

Informe técnico ante el Senado

Se identifican causas estructurales.

11 de mayo de 2026

Daroca declara cerrada la crisis

El Gobierno abandona la tesis del sabotaje.

Inicio del conflicto
Hito de escalada
Desarrollo
Resolución

La etapa del sabotaje: El 5 de febrero, el entonces presidente de YPFB, Yussef Akly, anunció el despido de 360 trabajadores como una “purga” interna para desmontar redes de corrupción y supuesta adulteración de combustibles.

  • Akly habló de una “mano negra” infiltrada en las operaciones de mezcla y logística, narrativa que tomó fuerza cuando el presidente Rodrigo Paz aseguró públicamente que Bolivia enfrentaba un “sabotaje” político.
  • Paz afirmó que sectores de la izquierda y de la derecha tradicional buscaban generar caos mediante el desabastecimiento y la contaminación de carburantes.
  • El Gobierno sostuvo durante semanas que la gasolina salía en condiciones óptimas desde las terminales de origen y era adulterada durante el transporte o la distribución interna.

La militarización: La tesis del boicot llevó a una escalada de medidas excepcionales a partir del 2 de marzo, cuando el Gobierno ordenó la militarización de la refinería de Palmasola y otras instalaciones logísticas estratégicas.

  • El objetivo declarado era impedir supuestas operaciones de adulteración vinculadas a redes de contrabando.
  • Se reforzaron controles en rutas desde Chile y se desplegaron operativos de vigilancia sobre cisternas y plantas de almacenamiento.

El giro técnico: A finales de marzo, la versión oficial empezó a debilitarse cuando el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, anunció la suspensión de contratos con las comercializadoras internacionales Vitol y Trafigura.

  • Las investigaciones revelaron la presencia de manganeso, magnesio y “gomas” en muestras tomadas de vehículos dañados y de tanques de almacenamiento de YPFB.
  • Los técnicos explicaron que el manganeso —utilizado como aditivo para elevar octanaje— puede generar depósitos metálicos capaces de destruir sistemas modernos de inyección y catalizadores si no se mezcla correctamente.
  • YPFB admitió que durante años los tanques de almacenamiento operaron con niveles mínimos debido a la escasez de divisas entre 2023 y 2025, lo que favoreció procesos de oxidación y acumulación de sedimentos.

Los números: La magnitud del daño obligó al Gobierno a cambiar de estrategia ante la evidencia de los afectados.

  • YPFB reconoció oficialmente más de 2.000 vehículos dañados para abril, aunque los sindicatos del transporte aseguraban que la cifra real superaba los 9.000 motorizados.
  • Hasta principios de abril, la estatal ya había desembolsado más de 1,2 millones de dólares en compensaciones a través de Unibienes y el Banco Unión.
  • El Decreto Supremo 4718 regulaba la calidad de la gasolina únicamente en los surtidores, pero no durante el transporte de combustibles importados a lo largo de más de 1.800 kilómetros.

La crisis interna en YPFB: El conflicto provocó una inestabilidad inédita en la conducción de la petrolera estatal, con tres cambios de mando en menos de tres meses.

  • Yussef Akly quedó debilitado tras el fracaso de la estrategia basada en despidos y acusaciones de sabotaje.
  • Claudia Cronenbold asumió la presidencia de YPFB en abril, pero permaneció apenas unas semanas en el cargo, reflejando que el deterioro operativo e institucional era más profundo de lo previsto.
  • El 24 de abril, Rodrigo Paz designó a Sebastián Daroca para encabezar la fase final de resolución de la crisis.

El informe final: El diagnóstico técnico de Daroca descartó formalmente la tesis del sabotaje y estableció tres factores estructurales como causas de la crisis.

  • Vacío normativo: la regulación impedía rechazar cargamentos degradados antes de que ingresaran al sistema de distribución nacional.
  • Tanques deteriorados: el funcionamiento con niveles mínimos entre 2023 y 2025 generó oxidación, humedad y acumulación de sedimentos que fueron removidos con el reabastecimiento masivo.
  • Presencia de diolefinas: compuestos químicos inestables en la gasolina importada que reaccionan con el oxígeno y forman “gomas” capaces de obstruir sistemas de combustión, sin que la normativa boliviana exigiera controles específicos sobre ellos.

Entre líneas: El episodio expuso cómo el Gobierno priorizó durante semanas una narrativa de confrontación política sobre el diagnóstico técnico, despidiendo a 360 funcionarios y militarizando instalaciones antes de reconocer las fallas estructurales.

  • La crisis dejó una marca profunda en la credibilidad de la estatal petrolera y abrió una pregunta de fondo sobre la sostenibilidad del modelo energético boliviano en un escenario de creciente dependencia externa.

La conclusión: La administración de Daroca sostiene que el combustible comercializado en Bolivia es ahora “más seguro que nunca” y que YPFB inició una nueva etapa basada en controles más estrictos, limpieza integral de tanques y mayor refinación local.

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