Bolivia en tensión: la COB lanza un ultimátum ante el Estado “quebrado” de Paz
Lo esencial: El gobierno de Rodrigo Paz descartó cualquier incremento salarial este 1 de mayo, declarando al país en “quiebra técnica”, mientras la COB respondió convocando a un paro general indefinido desde el 2 de mayo y exigiendo la renuncia del Ejecutivo.
Por qué importa: El conflicto representa la primera gran prueba de gobernabilidad para un gobierno con apenas seis meses de gestión, que ha roto con la lógica de negociación corporativa tradicional.
- La disputa enfrenta dos visiones de país: un Ejecutivo que plantea ajuste estructural en nombre de la sostenibilidad fiscal, y un sindicalismo que busca preservar conquistas laborales en un contexto de deterioro económico nacional.
La posición del Gobierno: El presidente Paz rechazó el incremento salarial del 20% solicitado por la COB, argumentando que beneficiaría solo a una minoría formal en un país donde el 85% de la economía es informal, lo que profundizaría la desigualdad con los trabajadores por cuenta propia.
- Como alternativa, el Ejecutivo propuso la creación de 5.500 ítems en salud y educación, buscando redirigir el impacto hacia servicios públicos.
- El Gobierno sostiene que el país atraviesa una “quiebra técnica” heredada del periodo 2006-2025, caracterizada por insolvencia fiscal generalizada, deterioro de empresas públicas que operan con pérdidas estructurales, y estancamiento de la inversión con predominio del gasto corriente sobre el productivo.
Las demandas de la COB: Desde un cabildo realizado en El Alto, el secretario ejecutivo Mario Argollo endureció la posición sindical, cuestionando la legalidad del último proceso electoral y denunciando trabas del Tribunal Supremo Electoral.
- El pliego sindical incluye un incremento salarial del 20% para compensar la inflación, jubilación con el 100% del haber como garantía de retiro digno, y la abrogación de la Ley 1720 por considerarla lesiva a derechos laborales.
- A estas demandas se suman denuncias de presunto nepotismo en el Ministerio de Trabajo, elevando el tono político del conflicto.
El diagnóstico económico: El vocero presidencial José Luis Gálvez advirtió que Bolivia enfrenta el agotamiento del modelo económico basado en el gas, principal fuente de ingresos durante dos décadas.
- El diagnóstico oficial apunta a la caída de reservas que ha dejado al Estado sin su motor financiero, obligando a una reestructuración profunda mediante reformas legales en hidrocarburos, energía e inversiones.
Sí, pero: El alcance del paro enfrenta un escenario social fragmentado. Sectores gremiales del comercio informal han rechazado la medida, argumentando que no pueden detener actividades sin ingresos fijos.
- “Ellos tienen sueldo, nosotros no”, sintetiza la postura de este sector, evidenciando la brecha entre trabajadores formales e informales que el propio Gobierno ha señalado.
La estrategia de contención: El Ejecutivo ha buscado aislar la protesta mediante acuerdos sectoriales. En el caso del transporte, convocó a diálogo con propuestas concretas, incluyendo un plan de inversión vial de Bs 870 millones y medidas para facilitar la conversión a gas natural vehicular.
- La Paz se encuentra bajo resguardo policial, mientras el órgano electoral restó validez al cabildo sindical realizado en El Alto.
Entre líneas: El Gobierno apuesta a que el desgaste y la división social entre trabajadores formales e informales reduzcan el impacto del paro, aprovechando que su argumento sobre la economía informal cuestiona directamente la representatividad de la COB.
Qué sigue: El paro general indefinido arranca hoy, 2 de mayo, con movilizaciones en respaldo a marchas en curso hacia La Paz. Lo que está en juego no es solo un incremento salarial, sino la capacidad del Estado para sostenerse y redefinir su modelo económico.
