Fiebre amarilla, tosferina y sarampión resurgen en Bolivia ante la falta de vacunación
Lo esencial: La fiebre amarilla, la tosferina y el sarampión han resurgido en Bolivia y América Latina como consecuencia de la caída en las coberturas de vacunación. En este contexto, un joven de 20 años falleció por fiebre amarilla este año y una recién nacida de 29 días perdió la vida a causa de la tosferina en 2025. Si bien el sarampión no ha registrado víctimas mortales, los casos ya suman 630 hasta febrero de este año.
Por qué importa: El retorno de estas enfermedades amenaza décadas de logros en salud pública y pone en riesgo especialmente a niños no vacunados, quienes pueden sufrir complicaciones graves como neumonía, daño cerebral o muerte.
- Los brotes aumentan los costos médicos, generan ausentismo laboral y pueden obligar a implementar medidas restrictivas que afectan a toda la población.
Las enfermedades que regresaron: Tres males que se creían controlados han vuelto a circular con fuerza en la región.
- El sarampión es una enfermedad viral extremadamente contagiosa que puede infectar entre 10 y 18 personas por cada caso, provocando fiebre alta, tos, conjuntivitis y sarpullido, con riesgo de neumonía, encefalitis y muerte.
- La tosferina o coqueluche es una infección bacteriana respiratoria que causa ataques de tos violentos que dificultan la respiración, especialmente peligrosa en bebés, pudiendo provocar daño cerebral, convulsiones y muerte por asfixia.
- La fiebre amarilla es transmitida por mosquitos y en su fase grave provoca ictericia y hemorragias, con una letalidad de hasta el 50% en pacientes que alcanzan esa etapa.
Los números: Las cifras revelan la magnitud del retroceso sanitario en Bolivia y la región.
- En Santa Cruz se confirmaron 32 casos de tosferina en el último año, con menores que requirieron intubación en cuidados intensivos.
- A nivel global, la fiebre amarilla causa entre 31,000 y 82,000 muertes anuales en África y las Américas.
- Otra enfermedad que preocupa en América Latina es el resurgimiento de la hepatitis B que es una infección viral del hígado que puede ser aguda (de corta duración, menos de seis meses) o crónica. En su forma crónica, aumenta el riesgo de insuficiencia hepática, cirrosis y cáncer de hígado.
Contexto: La pandemia de COVID-19 dejó millones de niños sin recibir sus dosis a tiempo, mientras la desinformación en redes sociales y el avance de grupos antivacunas han generado miedo y rechazo a la inmunización.
- En Bolivia, el Ministerio de Salud identificó 47 redes de salud con baja cobertura, y en algunos lugares apenas la mitad de los niños completa su esquema de vacunación.
Entre líneas: El fenómeno no es exclusivo de Bolivia; la Organización Panamericana de la Salud advierte que en toda América Latina han aumentado los casos de tosferina, hepatitis B y otras enfermedades prevenibles.
- La primera enfermedad erradicada en Bolivia fue la viruela, en 1971; posteriormente se eliminó la poliomielitis en 1994. En 2012, el país logró erradicar el sarampión y, en 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) certificó a Bolivia como territorio libre de rubéola.
Qué sigue: Las autoridades bolivianas han intensificado campañas de vacunación con brigadas móviles y rastrillajes casa por casa para encontrar a los llamados “niños cero dosis” y recuperar la inmunidad colectiva.
