Factores que frenan a Keiko Fujimori en segunda vuelta y los hitos de su campaña
Lo esencial: Keiko Fujimori enfrenta una eventual cuarta segunda vuelta en su carrera política, con los mismos errores estructurales que la han frenado en elecciones anteriores, ahora agravados por su propia trayectoria reciente.
- Perdió en tres ocasiones anteriores ante Ollanta Humala (2011), Pedro Pablo Kuczynski (2016) y Pedro Castillo (2021).
Por qué importa: El patrón electoral de Fujimori revela un problema de fondo: su candidatura sobrevive en la fragmentación de primera vuelta, pero colapsa cuando debe construir mayoría.
- Su núcleo de votantes —aproximadamente 16%— le garantiza competitividad, pero también funciona como techo electoral que la obliga a enfrentar en segunda vuelta a una mayoría que no la eligió.
Los errores estructurales: La campaña de 2026 arrastra factores que limitan su capacidad de crecimiento electoral.
- Incapacidad para ampliar coaliciones: el intento de acercamiento al candidato Rafael López Aliaga fue tardío, débil y rechazado, dejándola sin puentes hacia el centro ni sectores moderados.
- Falta de autocrítica creíble sobre el rol de Fuerza Popular en el Congreso, especialmente frente al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, que sigue siendo un pasivo activo.
- Normalización de decisiones cuestionadas, como la defensa de candidatos con antecedentes penales en sus listas, que refuerza la percepción de permisividad ética.
La carga política reciente: A diferencia de elecciones pasadas, el principal problema ya no es el legado de Alberto Fujimori, sino su propia trayectoria contemporánea.
- Percepción de “gobierno desde el Congreso” y respaldo a administraciones impopulares como la de Dina Boluarte.
- Apoyo a leyes cuestionadas como “procrimen”, que alimentan un rechazo actual, no solo histórico.
Los hitos de campaña: La estrategia mostró capacidad operativa en momentos clave, aunque con impacto limitado.
- La estrategia “casa por casa” priorizó recorridos en distritos populares de Lima enfocándose en seguridad, permitiéndole reconectar con votantes urbanos.
- El episodio de la elección de José María Balcázar en el Congreso fue decisivo: Fujimori responsabilizó a López Aliaga del “caos político” y su intención de voto inició crecimiento sostenido.
- La anulación del Caso Cócteles le permitió recuperar operadores clave dentro de su entorno político, fortaleciendo su estructura interna.
Sí, pero: Los avances tácticos no resolvieron limitaciones de fondo. Su crecimiento en campaña no fue producto de una propuesta dominante, sino del desgaste de sus rivales —capitalizó la caída de López Aliaga sin consolidar liderazgo propio.
- El mensaje del “orden” tuvo llegada en votantes jóvenes sin memoria del fujimorismo de los 90, pero no evolucionó hacia una propuesta más amplia que incorpore desigualdad, representación o institucionalidad.
Entre líneas: La estrategia territorial evidencia un cálculo político explícito: mientras fortaleció presencia en Lima y el norte, evitó exposición abierta en el sur —una de las regiones más críticas al fujimorismo— optando por eventos cerrados.
- Esta decisión reduce riesgos inmediatos, pero también limita el crecimiento necesario para ganar una segunda vuelta.
Elección marcada por la crisis e incertidumbre: El proceso electoral de 2026 no ocurre en un contexto cualquiera, llega después de años de inestabilidad política, con múltiples cambios de gobierno y una creciente distancia entre la ciudadanía y la clase política.
- En la última década, el Perú ha atravesado una serie de crisis que han debilitado la confianza en las instituciones democráticas.
Votos obtenidos: La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informó que se ha alcanzado un avance del 56.318 % en el procesamiento de actas, de un total de 92,766 consideradas en el proceso electoral. Los candidatos que lideran las encuestas son:
- Keiko Sofía Fujimori Higuchi (Fuerza Popular): – 16.939%
- Rafael Bernardo López Aliaga Cazorla (Renovación Popular): – 14.257 %
Segunda vuelta: La segunda vuelta presidencial está programada para el domingo 7 de junio de 2026, fecha en la que los peruanos volverán a las urnas para elegir entre los dos candidatos que obtengan la mayor votación.
La conclusión: La campaña de 2026 muestra a una candidata más disciplinada y táctica, pero no necesariamente más eficaz. El problema de Keiko Fujimori no es llegar a la segunda vuelta, sino que una vez ahí enfrenta las consecuencias acumuladas de sus propias decisiones.
