Pie de foto: Elmer Lizarazu, dirigente cocalero Foto: El Avispero (IN Noticias)

Dirigente cocalero, perseguido y escondido por pedir asilo en el extranjero para Evo

Lo esencial: Elmer Lizarazu, dirigente cocalero de la central Ivirizu Vandiola, se declaró en la clandestinidad tras sugerir públicamente que Evo Morales busque asilo político para aliviar la carga económica de las bases del trópico de Cochabamba y después de que corriera el rumor de que estaba muerto.

Por qué importa: El caso expone el costo de disentir en Chapare, donde cuestionar la estrategia de defensa de Morales puede derivar en veto sindical, acusaciones de traición y la necesidad de huir del propio hogar.

  • Lizarazu tuvo que sacar a sus hijos de su domicilio y refugiarse en otro lugar por seguridad, evidenciando que pensar diferente se ha convertido en una actividad de alto riesgo en el territorio cocalero.

El antecedente clave: Sobre Evo Morales pesa una orden de aprehensión desde octubre de 2024 por presunta trata y tráfico de personas. El expresidente permanece refugiado en el trópico cochabambino, blindado por un cerco humano de cocaleros que impide la ejecución de la orden, mientras el Gobierno justifica la inacción policial argumentando que busca evitar un derramamiento de sangre.

Qué dicen: Las declaraciones de Lizarazu revelan tanto el desgaste de las bases como su ruptura con el liderazgo de Morales.

  • “Estoy en la clandestinidad por mi propia seguridad, porque no me siento seguro, ya que hemos escuchado y hemos visto las declaraciones por parte de los dirigentes”, dijo Lizarazu en contacto con La Mañana en Directo de Erbol.
  • “Ya corresponde que se pueda buscar un asilo político en otro país, para poder conservar toda nuestra fuerza social y económica”, propuso Lizarazu, el sábado durante un ampliado de la Central Ivirizo Vandiola, en el trópico de Cochabamba.
  • “No veo ni hablo con Evo desde 2014; para mí, él no existe en el debate político”, sentenció el cocalero en contacto con DTV 8.1

La reacción: La dirigencia sindical afín a Morales respondió con veto sindical y desempolvó rencillas de 2014 para descalificar a Lizarazu. Lo tildaron de “traidor”, “derechista” y “resentido” casi de inmediato tras la viralización del video.

Sí, pero: Pese a su situación de vulnerabilidad, Lizarazu ha sido enfático en que no pedirá auxilio al Gobierno de Rodrigo Paz. Asegura que enfrentará las represalias solo, defendiendo el derecho a la disidencia.

Entre líneas: El silencio que Lizarazu rompió parece ser compartido por otros cocaleros. El propio dirigente sostiene que su postura refleja la realidad de sus compañeros, quienes —según afirma— están agotados de sostener un resguardo que parece no tener fin, pero que no se atreven a expresarlo públicamente.

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