El presidente argentino, Javier Milei./ FOTO: RRSS JAVIER MILEI

Del asistencialismo al ajuste: el giro de Milei y la redefinición del modelo argentino

Lo esencial: El gobierno de Javier Milei avanza en reemplazar los planes sociales por capacitación laboral y empleo formal, en la transformación más significativa de la relación entre el Estado y los sectores vulnerables en Argentina en las últimas décadas.

Por qué importa: La transición se produce en un contexto de alta informalidad laboral (43-44% en 2025-2026) y limitada capacidad de absorción del mercado de trabajo, lo que introduce riesgos sociales relevantes para los sectores más vulnerables durante el proceso de reconversión.

  • El desafío central será determinar si el nuevo enfoque logra traducirse en empleo genuino o si genera nuevas tensiones sociales en la población que dependía de la asistencia directa.

El plan: La estrategia se implementa a través de múltiples instrumentos y fases que combinan capacitación, incentivos empresariales y reducción gradual de transferencias.

  • El Centro de Formación de Capital Humano promueve capacitación gratuita en oficios con participación del sector privado, alineada a la demanda laboral.
  • Programas como Potenciar Trabajo fueron reformulados en “Volver al Trabajo” y “Acompañamiento Social”, con condiciones más estrictas que incluyen pérdida del beneficio por incumplimiento.
  • En julio de 2024 se lanzó el Programa de Inserción Laboral (PIL), que introdujo subsidios estatales para facilitar contrataciones en el sector privado.

El antecedente clave: El cambio representa una ruptura con el modelo consolidado durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, cuando el rol del Estado se expandió de forma sostenida.

  • Programas como la Asignación Universal por Hijo (2009) y Potenciar Trabajo se convirtieron en pilares de un sistema de transferencias directas para contener la pobreza.
  • El gasto público consolidado pasó de representar cerca del 26% del PBI en 2003 a niveles de entre 45% y 47% en su punto más alto.

Los números: Los indicadores revelan la magnitud del sistema previo y los resultados sociales que motivaron el giro actual.

  • El gasto social llegó a absorber alrededor del 64% del presupuesto nacional hacia 2022-2023.
  • La pobreza infantil alcanzó el 66% en menores de 14 años en 2024, con posterior reducción a aproximadamente 46% en 2025.
  • Las transferencias públicas pasaron de representar entre 19% y 23% del ingreso de hogares pobres a niveles de entre 27% y 37% en años recientes.
  • La inflación alcanzó un 31,5% anual en 2025, asociada al financiamiento del gasto mediante emisión monetaria.

Entre líneas: El sistema de planes sociales generó cuestionamientos que trascienden lo económico. 

  • La intermediación de organizaciones sociales en la gestión de beneficios fue señalada por su potencial uso clientelar, donde el acceso a la asistencia podía depender de estructuras territoriales con fuerte influencia política.

Sí, pero: El giro no está exento de incertidumbre. 

  • El gasto total proyectado para 2026 oscila entre el 35% y 40% del PBI, y el mercado laboral aún muestra limitaciones estructurales para absorber mano de obra, mientras los resultados del programa se encuentran en evaluación.

La conclusión: Más que una reforma puntual, el giro de Milei representa un intento de desmontar un modelo que predominó durante dos décadas en Argentina. 

  • Para Bolivia, el caso funciona como advertencia y oportunidad ante desafíos similares en informalidad, productividad y sostenibilidad fiscal.

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