Estrecho de Ormuz
Ilustración: El Post

Bloqueo de Ormuz golpea energía, chips y comercio mundial estratégico

El Post

Lo esencial: El bloqueo del Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial y una quinta parte del gas natural licuado, está afectando a los mercados globales de energía. El Brent subió con fuerza en una semana, alcanzando los 106 dólares y el WTI (West Texas Intermediate), referencia del crudo en EEUU, registró su mayor salto semanal en décadas.

Por qué importa: El impacto no se limita al petróleo. La crisis también complica la producción de semiconductores, fertilizantes y alimentos, y aumenta el riesgo de inflación. 

  • La caída de los mercados financieros y la retención de millones de barriles muestran que el problema ya se está trasladando a precios, transporte y cadenas de suministro globales.

El impacto en semiconductores: La fabricación de chips depende de materiales e insumos industriales que ahora enfrentan retrasos o escasez. Entre ellos están:

  • Helio de Qatar, usado para enfriar y limpiar equipos en la producción de chips.
  • Aluminio de Medio Oriente, clave para industrias como la automotriz y la aeroespacial.
  • Bromo, necesario en procesos industriales y en componentes electrónicos.
    La consecuencia es más presión sobre la producción tecnológica y mayores costos para los fabricantes.

Los números: El cierre de este paso marítimo, de apenas 34 kilómetros de ancho, ya está provocando efectos concretos:

  • Millones de barriles de petróleo retenidos o demorados.
  • Aumento del precio de la urea en plena temporada agrícola.
  • Retrasos de entre dos y cinco semanas en contenedores.
    Eso encarece el transporte, la energía y parte de la producción de alimentos.

Taiwán bajo presión: La isla enfrenta una vulnerabilidad extra por su dependencia de energía importada. Eso es relevante porque Taiwán concentra una parte central de la fabricación mundial de chips.

  • Si sube el costo de la energía o se interrumpe el suministro, también se encarece la capacidad de cómputo global, incluida la que sostiene sistemas de inteligencia artificial.

El reacomodo geopolítico: La crisis está moviendo el mapa energético mundial.

  • Rusia gana margen por el alza del precio del petróleo.
  • EEUU y Australia captan una mayor parte del mercado de gas natural licuado hacia Asia.
  • Venezuela vuelve a entrar en escena como proveedor alternativo de crudo.
    Cuando Ormuz se bloquea, los compradores buscan suministro en otros mercados.

La respuesta tecnológica: Las empresas ya están tomando medidas para reducir riesgos:

  • TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company) acelera su expansión en Arizona para producir chips de 3 nanómetros en 2027.
  • SK Hynix acumula reservas de helio para evitar paros.
  • China impulsa su estrategia de sustitución tecnológica interna.
  • Avanza el concepto de IA soberana, que busca mantener la capacidad de cómputo y la infraestructura tecnológica dentro de cada país.

Entre líneas: La crisis muestra que un paso marítimo estrecho puede afectar mucho más que el precio del petróleo.

  • También golpea seguros, transporte, industria y abastecimiento. En varios casos, el comercio no se frena solo por el riesgo militar, sino porque sin seguros ni financiamiento los cargamentos no pueden moverse.

Qué sigue: En las próximas semanas, el impacto puede sentirse más en alimentos, fertilizantes y tecnología. Al mismo tiempo, gobiernos y empresas buscarán proveedores alternativos, más inventarios y producción más cercana para reducir su dependencia de rutas vulnerables.

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