Ilustración: El Post

Del viejo Oeste al Bitcoin: cómo EE. UU. pone precio a sus enemigos

Lo esencial: El gobierno de Estados Unidos opera uno de los sistemas de recompensas por información más sofisticados del mundo: acepta denuncias anónimas por Telegram, Signal y la Dark Web, y desde 2021, también puede pagar en Bitcoin.

Por qué importa: Este sistema ha demostrado ser capaz de inclinar el resultado de operaciones militares y de inteligencia a escala global, convirtiendo a cualquier civil con información en un actor potencial de la geopolítica.

  • La recompensa más reciente —50 millones de dólares por Nicolás Maduro— habría sido clave para la inteligencia que permitió su captura en enero de 2026, según exfuncionarios del régimen.

Las recompensas más altas ofrecidas por EE.UU.

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Objetivo Recompensa Motivo Estado
Nicolás Maduro
Venezuela
$50 millones Narcotráfico / narcoterrorismo Capturado — pago por confirmar
Uday y Qusay Hussein
Iraq
$30 millones Hijos del dictador Saddam Hussein Pagada (récord Guinness)
Osama bin Laden
Al-Qaeda
$25 millones Ataques del 11-S No pagada — muerto en operación SEAL
Abu Bakr al-Baghdadi
ISIS
$25 millones Líder del Estado Islámico No pagada — muerto en operación 2019
Aymán al-Zawahiri
Al-Qaeda
$25 millones Líder terrorista No pagada — muerto en ataque drone 2022
Rafael Caro Quintero
Cártel de Guadalajara
$20 millones Asesinato del agente DEA Camarena Capturado jul. 2022 — pago sin confirmar
El Chapo Guzmán (hijos)
Cártel de Sinaloa
$10 mill. c/u Tráfico de fentanilo Pendiente

El antecedente clave: El programa principal, Rewards for Justice, existe desde 1984 y tiene raíces en el Viejo Oeste, cuando los carteles de “Se Busca” ofrecían miles de dólares por forajidos como Jesse James o Billy the Kid.

Los números: Las cifras detrás del sistema son tan grandes como las historias que generan.

  • Rewards for Justice ha pagado más de 250 millones de dólares a más de 125 personas en todo el mundo desde su creación.
  • Entre 2011 y 2018, el gasto combinado del FBI, la DEA y la ATF superó los 548 millones de dólares en recompensas.
  • Solo la DEA mantiene activos a más de 18.000 informantes en todo el mundo.

Los hechos: El sistema tiene reglas estrictas que equilibran generosidad con control institucional.

  • Recompensas de hasta 100.000 dólares requieren aprobación del fiscal general; montos de 250.000 dólares o más obligan a notificar al Congreso en 30 días.
  • Los funcionarios públicos y militares en servicio activo no pueden cobrar: por eso ningún Navy SEAL recibió un centavo por eliminar a Osama bin Laden.
  • La identidad del informante queda clasificada por ley, y tanto él como su familia pueden ser reubicados.

Entre líneas: El mayor pago de la historia —30 millones de dólares a un informante iraquí que en 2003 reveló el escondite de Uday y Qusay Hussein— sigue siendo un misterio: su identidad es desconocida, fue reubicado en secreto absoluto y el Libro Guinness lo certifica sin poder nombrarlo.

  • El caso de bin Laden, en cambio, ilustra el límite del dinero: 25 millones de dólares no pudieron contra la lealtad tribal, el miedo a represalias y la cultura del honor en la región pashtún.

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