Bolivia enfrenta el avance silencioso de drogas sintéticas
El Post
Lo esencial:
En la reciente 69ª Comisión de Estupefacientes de la ONU, llevada a cabo del 9 al 13 de este mes en Viena (Austria), el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, alertó sobre el avance de las drogas sintéticas y su vínculo con redes criminales en la región.
Por qué importa:
El negocio ya no pasa solo por la cocaína. Los sintéticos se fabrican más rápido, dejan más ganancias y son más difíciles de detectar.
Los números:
El consumo anual de éxtasis entre universitarios subió de 0,01% en 2012 a 0,24% en 2016. La ketamina alcanza 0,97% en ese grupo y los tranquilizantes sin receta llegan a 2,1% en la población general.
Qué está cambiando:
Bolivia sigue dentro de rutas que conectan mercados como Brasil, Argentina y Perú. Pero ya no aparece solo como corredor. En La Paz, Cochabamba y Santa Cruz se detectaron minilaboratorios usados para mezclar, fraccionar o preparar sustancias antes de su venta.
Qué circula:
El éxtasis o MDMA sigue siendo la droga sintética más común. El fentanilo ya aparece en reportes recientes y el tusi se mueve sobre todo en sectores de mayor poder adquisitivo.
La respuesta oficial:
El Gobierno pidió reforzar la cooperación internacional y comenzó a usar equipos portátiles del programa Global SMART de la UNODC para mejorar la detección en fronteras y aeropuertos.
La conclusión:
Bolivia ya no enfrenta solo cocaína y marihuana. También lidia con drogas más potentes, rentables y difíciles de rastrear, que empiezan a instalarse dentro del país.
