Inflación y deflación
Ilustración: El Post

Febrero es un espejismo: la estructura inflacionaria subsiste

El Post

Lo esencial: El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero registró una variación negativa de –0,62%, pero analistas y economistas coinciden en que este dato no refleja una mejora económica real ni el inicio de una tendencia deflacionaria. Algunos, incluso, dudan que la medición sea correcta.

Por qué importa: La inflación acumulada a 12 meses se mantiene en 17,41%, lo que evidencia que la estructura de precios sigue siendo alcista pese al dato puntual de febrero.

  • El poder adquisitivo de la población no se ha recuperado y los factores que presionan los precios —déficit fiscal, escasez de divisas y crisis de hidrocarburos— permanecen intactos.

El antecedente clave: En diciembre pasado se aplicó el retiro de subvenciones a los combustibles, incrementando el precio de la gasolina en 83% y del diésel en 163%.

  • Los economistas cuestionan que los índices de enero (1,31%) y febrero (–0,62%) sigan bajos cuando el “gasolinazo” debería haber generado un impacto inflacionario mayor en costos de transporte y logística.

Los hechos: Según el INE, el registro negativo de febrero se debió a la caída de precios en productos volátiles de la canasta básica y servicios específicos.

  • Productos que bajaron: carne de pollo, tomate, cebolla, papa, transporte interdepartamental en ómnibus y protector solar.
  • Productos que subieron: pan corriente, quesos, educación superior universitaria, artículos de papelería, servicios de trabajadoras del hogar y papaya.

Qué dicen: Los analistas plantean escenarios que van desde problemas metodológicos hasta efectos estadísticos temporales, pero ninguno habla de estabilización.

  • “Es un milagro estadístico difícil de creer tras el fuerte incremento de costos de transporte y logística”, afirmó el economista Gonzalo Chávez Álvarez, quien sugiere que la metodología del INE podría estar siguiendo una “alquimia numérica” para presentar índices bajos.
  • El economista Fernando Romero advierte que el dato de febrero es un “retroceso” momentáneo que no refleja cambios macroeconómicos profundos en el tipo de cambio o el déficit fiscal.

Los números: Las proyecciones de inflación para el cierre de año difieren según la fuente.

  • El Gobierno, a través del ministro José Gabriel Espinoza, proyectó para 2026 una inflación que oscilaría entre 12% y 17%.
  • El FMI proyecta que la inflación oscilará entre 15% y 20%, con un crecimiento económico inferior al 1%, situando al país en riesgo de estanflación.

Por qué seguirá la inflación: La inflación seguirá siendo tendencia dominante debido a factores inamovibles que mantienen la presión sobre los precios.

  • Déficit fiscal elevado: Gasto público desmedido financiado con emisión o deuda.
  • Escasez de divisas: Caída de reservas internacionales y presión sobre el tipo de cambio paralelo.
  • Crisis de hidrocarburos: Menor producción de gas y alta dependencia de combustibles importados a precios internacionales.

Entre líneas: 

  • Chávez Álvarez advierte que el país enfrenta un modelo agotado con inflación persistente, bajo crecimiento y déficit fiscal alto que seguirá presionando los precios al alza. 
  • La disparidad entre productos que subieron y bajaron demuestra que no existe caída general de precios, sino alivio temporal limitado concentrado en alimentos frescos altamente volátiles.

Qué sigue: 

  • Se vienen campañas electorales subnacionales, donde se espera que la crisis económica y costo de vida sean temas centrales. 
  • La población continúa reportando filas en surtidores y dificultades para conseguir combustibles, anticipando nuevas presiones sobre precios de productos básicos.

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