Libre a Paz: no se puede gobernar sin acuerdos políticos
Lo esencial: La Alianza Libre, segunda fuerza del Legislativo, cuestionó este viernes mediante un comunicado el anuncio del presidente Rodrigo Paz de construir la gobernabilidad con instituciones y no con partidos políticos.
Por qué importa: La advertencia viene de la bancada que controla 53 de los 175 escaños de la Asamblea, cuyos votos pesan sobre cada ley y presupuesto que el Ejecutivo necesite aprobar.
- Tras la salida de Unidad del bloque oficialista, el margen parlamentario del Gobierno depende de acuerdos con las bancadas partidarias, el mecanismo que Paz anunció que dejará en segundo plano.
Qué dicen
- Libre, en su comunicado: “¿Cómo pretende el Presidente impulsar las leyes que Bolivia necesita si renuncia al diálogo y a la construcción de acuerdos con las fuerzas políticas representadas en la Asamblea Legislativa Plurinacional?”.
- La alianza señaló que respaldará las iniciativas que considere beneficiosas para la población, pero exigirá respeto al papel que la Constitución asigna a los partidos y a la Asamblea.
- Paz, el 6 de agosto en la Casa de la Libertad: “Vamos a hacer acuerdos no entre políticos, sino entre instituciones”, en referencia al Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial y el Tribunal Supremo Electoral.
El antecedente clave
- El PDC oficialista tiene la primera bancada (70 legisladores), pero no alcanza mayoría absoluta en ninguna cámara: suma 49 de 130 diputados (la mitad más uno es 66) y 16 de 36 senadores (la mitad más uno es 19).
- Esa bancada además opera dividida en al menos tres facciones: la “rodriguista”, afín al Presidente; la “larista”, que sigue al vicepresidente Edmand Lara; y una corriente partidaria propia.
- Unidad (7 senadores y 26 diputados) rompió con el Gobierno el 27 de julio por razones que su líder, Samuel Doria Medina, calificó de éticas, aunque anunció una “oposición constructiva” que apoyará las medidas que considere positivas.
Sí, pero: En el mismo discurso del 6 de agosto, Paz valoró a la Asamblea por aprobar el presupuesto reformulado pese a la fragmentación de las bancadas y planteó devolverle su “majestad” como espacio de respaldo a las transformaciones.
Qué sigue: Paz convocó el 6 de agosto a un “acuerdo nacional para el desarrollo”, todavía sin fecha ni mecanismo anunciados. Su viabilidad se medirá en la Asamblea, donde el Ejecutivo necesita votos de las bancadas que ahora condicionan su respaldo.
