Ilustración: El Post

El café boliviano nunca valió tanto: la oportunidad que no deberíamos desperdiciar

Lo esencial: Bolivia batió en 2025 su récord histórico de exportación de café: $us 17,1 millones, 13% más que en 2024 (IBCE, con datos del INE). Pero el récord es en dólares, no en grano: el volumen cayó 12%, a 2.169 toneladas. Vendió menos café y ganó más dinero.

Por qué importa: el récord no es mérito boliviano, es del mercado. El precio internacional tocó máximos en décadas por las sequías en Brasil y Vietnam, y Bolivia cobró más por menos grano. La pregunta de fondo: ¿qué queda cuando el precio baje?

Más dólares, menos grano

Exportación de café de Bolivia, 2016–2025. Fuente: INE / IBCE

El dato incómodo: el volumen exportado cayó 12% en 2025, y la cifra deja a la vista una fragilidad de fondo. La caficultura boliviana arrastra desde hace años problemas conocidos: plagas como la roya, cafetales viejos que necesitan renovación y una rentabilidad que pierde terreno frente a otros cultivos. No todo es retroceso —hay programas de renovación en marcha—, pero el sector todavía no crece al ritmo que los precios premiarían.

La buena noticia: el café que queda es de los mejores del mundo. Bolivia dejó de competir por volumen y juega en la liga de especialidad: grano de altura premiado en el Cup of Excellence desde 2004, con un geisha —como el de Café Takesi, en los Yungas— que rivaliza con Panamá y Etiopía. En 2025, cuatro cafeterías bolivianas figuraron en el ranking The World’s 100 Best Coffee Shops. El país tiene poco café, pero del bueno.

Café boliviano: pequeño en volumen, grande en calidad

Por qué el grano nacional juega en la liga de especialidad
Altitud de cultivo
1.200 – 2.300 msnm
Regiones
Yungas, Caranavi, Coroico, Villa Tunari, Samaipata
Variedades estrella
Geisha, Typica, Catuaí
Familias productoras
~20.000
En competencia desde
2004 (Cup of Excellence)
Reconocimiento 2025
4 cafeterías en The World’s 100 Best Coffee Shops

El reto pendiente: más de un tercio del café boliviano va a la Unión Europea, que pronto exigirá trazabilidad por geolocalización de cada finca (reglamento antideforestación, EUDR). Rige desde fines de 2026 para las grandes empresas y mediados de 2027 para las pequeñas. Hay tiempo, pero el pequeño caficultor aún no está listo. A favor juega que la trazabilidad ya es parte del modelo boliviano: cada microlote tiene su historia.

¿A dónde va el café boliviano?

Exportación de café por país de destino, 2025. Fuente: INE / IBCE
DestinoParticipación
Estados Unidos
31,2%
BélgicaUE
16,5%
FranciaUE
12,7%
Chile
9,1%
AlemaniaUE
6,2%
Resto (23 países)
24,3%
35,4% Más de un tercio del café boliviano va a la Unión Europea, sumando Bélgica, Francia y Alemania.

La oportunidad: la ventana está abierta como nunca —nunca el café se pagó tan caro ni el boliviano tuvo tanto prestigio—. Aprovecharla depende de tres cosas: producir más sin perder calidad, agregar valor (hoy el 99,3% se va sin tostar, como materia prima que otro país transforma y revende) y resolver la trazabilidad a tiempo para no perder Europa. El récord de 2025 puede ser el inicio de algo o apenas un buen año de precios. Depende de lo que se haga ahora.

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