Dependencia de remesas: los riesgos detrás de la migración silenciosa boliviana
Lo esencial: Las remesas enviadas por migrantes bolivianos cayeron a $us 1.265 millones en 2024, una reducción del 12% respecto a 2023 y el nivel más bajo en cuatro años, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB).
- De enero a julio de 2025 se tiene el acumulado de $us 757 millones.
Por qué importa: La caída revela una vulnerabilidad estructural de la economía boliviana que depende de estos flujos externos mientras enfrenta simultáneamente el retorno masivo de migrantes sin políticas de reinserción.
- Cerca del 60% de los hogares rurales depende parcial o totalmente de remesas, y la reducción de ingresos puede contraer el consumo familiar hasta en un 20%.
El vacío estadístico: Bolivia no cuenta con un sistema integral que mida el retorno migrante, lo que impide dimensionar el verdadero impacto del fenómeno.
- Estimaciones de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) sugieren que alrededor de 50.000 bolivianos habrían retornado en 2024.
- Sin embargo, el panorama migratorio de 2025 se ha caracterizado por una tendencia inversa, una creciente intención de emigrar debido a la crisis económica local.
- No se registran migrantes que ingresan por vías informales, deportaciones desde países vecinos, ni la situación laboral y deudas de los retornados.
- El subregistro incluye también el nivel de reinserción en el mercado laboral y el impacto social en familias dependientes de remesas.
Los números: Las remesas representan aproximadamente el 3,5% del Producto Interno Bruto (PIB) boliviano y superan la inversión extranjera directa.
- Chile registró la mayor caída: las remesas se desplomaron un 48%, pasando de 313 a $us 163 millones.
- Estados Unidos redujo envíos en 23% y Brasil en 44%, golpeando especialmente al rubro textil en São Paulo.
- La informalidad laboral en Bolivia ya alcanza niveles superiores al 80% en varias regiones urbanas.
El retorno silencioso: El fenómeno ocurre fuera de registros formales, con ingresos por pasos fronterizos informales y poca protección, como Desaguadero y retornos temporales no documentados.
- Muchos migrantes retornan tras perder empleo en construcción, agricultura o servicios en Chile y Argentina, acumulando endeudamiento.
- El impacto incluye incremento del desempleo urbano, aumento de la pobreza rural en regiones como Beni y Pando, y mayor presión sobre economías locales.
Contexto: El modelo migratorio boliviano ha cambiado significativamente en los últimos años. Históricamente, el 80% de los migrantes seguía un patrón “circular” con estancias de 6 a 24 meses en el exterior.
- La Organización Internacional para las Migraciones advierte que este modelo está en transición: menos migración circular, más retornos y mayor precarización laboral en países de destino.
- Los destinos tradicionales —Chile, Argentina y Brasil— enfrentan crisis económicas que reducen oportunidades laborales, especialmente en construcción y manufactura.
Entre líneas: La caída de remesas no es solo un indicador económico, sino el reflejo de un cambio profundo en la dinámica migratoria del país que está reconfigurando mercados laborales, economías locales y estructuras familiares sin respuesta institucional acorde.
Qué dice el Gobierno: El gobierno anunció que desde este jueves las remesas provenientes del exterior podrán cobrarse en el país mediante el sistema financiero nacional y al tipo de cambio referencial.
- El ministro de Economía, Gabriel Espinoza, explicó que la medida permitirá que los beneficiarios accedan a sus recursos sin recurrir a mecanismos informales.
- “Las remesas representaban un flujo de más de $us 1.000 millones anuales; ese flujo se fue a otros canales informales, generando inseguridad y preocupación”, indicó.
- Por su parte, el director de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), Mario Requena, remarcó que el retorno de las remesas al sistema formal simplificará los procesos tanto para el envío como para la recepción de dinero.
La conclusión: Bolivia enfrenta un desafío doble: reducir su dependencia de las remesas y construir otras políticas que integren a quienes regresan.
- Sin políticas de reinserción laboral, sin medición del retorno y sin diversificación económica, el país corre el riesgo de profundizar una fragilidad que crece lejos de las estadísticas oficiales pero cada vez más visible en la realidad social.
